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El cementerio masónico de Buñol

 

 

 

El camposanto, creado en 1886, tiene 435 tumbas con una simbología “particular y compleja” – Los enterramientos continuaron durante el franquismo.

«Una de las más diversas, singulares y excepcionales de toda la Comunitat Valenciana, España, Europa y resto del mundo, ejemplo de convivencia, de respeto de un pueblo y de su gente». Así define el cementerio de Buñol, más concretamente su parte civil donde existen importantes pruebas de la presencia de la masonería en la localidad y en la comarca, Rafael Casero Alcañiz, autor de una guía rápida sobre la simbología masónica en el camposanto buñolero.

Son muchos los artículos de prensa y ediciones digitales que han hablado sobre la idiosincrasia de los habitantes de Buñol sobre la muerte, reflejada en numerosos enterramientos de la zona civil y religiosa. Pero muy poco se ha escrito hasta ahora sobre la presencia de simbología masónica en numerosas sepulturas que van desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.

El trabajo de Rafael Casero es el primer libro que se publica sobre este cementerio y la única publicación que ha profundizado en la simbología masona existente. Según el autor, fue un masón y alcalde de Buñol, Joaquín Ballester, el fundador en 1886 de esta instalación y su tumba la más antigua con simbología masónica entre rodas las existentes.

Más de 40 maestros enterrados

La guía desvela la existencia de gran cantidad de simbología masónica en 435 tumbas, más de cuarenta pertenecientes a maestros masones. «Hacen único a este cementerio, diferente a otros con simbología de este tipo como puede ser el de Valencia».

Casero asegura que la simbología existente en Buñol «es muy particular y compleja. Ni los mismos masones conocen toda su simbología, que aprenden según asciende en la escala que les lleva a conseguir el grado de maestros». Esta particularidad viene definida por la presencia de símbolos como la «Torre Jakin», «uno de los tótem masónicos por excelencia, y a su vez gran desconocido para los no muy iniciados. Una rareza de gran belleza y significación».

Bajo la existente en Buñol está sepultado un matrimonio, ambos maestros con grado 20 de los 33 contemplados dentro del rito «Escocés y Gran Oriente», que siguieron las logias buñoleras.

A lo largo de la publicación el autor explica los significados de símbolos como: Columna de talle roto, la Rosa-Cruz, la escuadra, el compás, el gorro frigio, la rama de acacia, el triángulo delta, la flor del pensamiento, la cruz en equis, la plomada, la amapola, el sol, el libro, el dragón, la rama de olivo, la lechuza, el laurel, la mariposa, la palma de bambú, el pentáculo, la rosa, , la adelfa, las manos entrelazadas, la libertad o la espada. Toda presentes en la necrópolis.

Casero hace mención especial al monolito piramidal existente, erigido el 1 de noviembre de 1995 con motivo del homenaje realizado en el camposanto por las logias en este espacio funerario. Es este sentido explicó que existe la posibilidad «que se sigan realizando ritos en el camposanto de forma discreta».

La logia de los Once Hermanos

Para Rafael Casero la creación de la logia de los Once Hermanos provoca una fuerte implantación de esta corriente en la comarca y en Buñol. Fue fundada por 11 vecinos en 1891 según aparece en el boletín del Gran Oriente Español de Madrid del 20 de abril de ese año. Su primer maestro venerable fue Vicente Nacher Igón y no Francisco Perelló, que fue cofundador.

La logia de los Once Hermanos número 12 de Buñol creo instituciones como el Casino Republicano de Chiva, una sociedad de Socorros Mutuos y una escuela laica además de desarrollar la cartilla y asistencia médica y ofertar pequeños préstamos a pequeños agricultores en la zona de Buñol, Chiva y Cheste.

Otra de las particularidades del cementerio de Buñol, según el autor, es que durante la dictadura continuaron enterrándose masones y grabando simbología en la lápidas de sus sepulturas, burlando a los servicios de inteligencia del régimen que persiguió con saña a los masones.

Casero ve en esta instalación una herramienta para añadir al catálogo turístico de la población e insta a visitarlo y a buscar la simbología masónica en sus sepulturas. No obstante alerta del mal estado de muchas de ellas y critica que se tiren a la basura las lápidas que se caen y se rompen «destruyendo así parte de la historia de Buñol».

JOSÉ FERRER BUÑOL / Levante-emv

 

 

 

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Diario Masónico

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