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Revista Diálogo entre Masones julio 2016

 

 

Uno de los primeros pasos durante la iniciación masónica es, precisamente; el secreto simbolismo y la importancia el paso personal de “limpieza interior ” la purificación simbólica de los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego (Éter).

Estos son los elementos básicos de toda la creación en el estudio de la astrología. Con la comprensión de las características de estos elementos uno puede entender todo; porque todo lo que existe fue creado con esta materia prima básica.

Muchos Masones al no pretender profundizar más en los estudios de los elementos, dan por simples lecciones irrelevantes o indicaciones de simple trámite del Ritual y así dejan de comprender el alcance de este conocimiento oculto durante la iniciación, como es el paso por el mar de bronce, el paso por el fuego, el paso por el viento durante el primer viaje; el viaje al centro de la tierra, etc.

Sólo para ilustrar, en las antiguas tradiciones iniciáticas; donde los elementos se igualaron y aseguraban que estos elementos eran los que componían a Dios, El Gran Arquitecto del Universo.

Y que la consciencia de Dios daba por dominar totalmente todo lo que fue creado. Hoy contamos con la tabla periódica de los elementos, con 118 elementos, es claro que esto, no choca en absoluto a resumirles en 4 elementos, todo el universo está constituido por estos elementos, y es la consciencia universal o la gran inteligencia divina; o inteligencia universal la que los combina magistralmente.

El iniciado masón debe dominar el elemento en su propio universo interior y circundante. Debe dominar la tierra y el temor de colapso, la melancolía, la codicia, la falta de horizontes en circunstancias que elevarían la mayor parte de estas tendencias.

Por ejemplo, en un agujero o una cueva estrecha, húmeda y profunda, que el masón visita abandonado a su suerte; y a merced de salir por motu propio usando su inteligencia. El agua debe ser dominada, por ejemplo; en un río embravecido y recio, donde nosotros seriamos arrestados por este torrente de agua, a no ser que sorteemos las aguas y naveguemos a donde queramos , ganando a la incertidumbre, la inseguridad; el sentimiento de abandono y falta de apoyo. El elemento aire se debe dominar en las alturas de un acantilado o montaña, venciendo el vértigo, el desequilibrio; las dificultades causadas por el bloqueo de respiración.

Para continuar leyendo este número pulse en el siguiente enlace: DIALOGO ENTRE MASONES JULIO 2016

 

 

Publicado por:

Diario Masónico

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