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Obediencias Masónicas


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Vídeo: Obediencias Masónicas

 

 

 

 

 

Les ofrecemos, dentro de la serie de conferencias ofrecidas por la “Fundación César Navarro” la correspondiente a las Obediencias Masónicas, presentando el propio presidente de la fundación que lleva su nombre al ponente Francisco del Barrio.

Polifacético, humanista, culto, sabio, políglota, aventurero, comprometido, este médico forense, psiquiatra, expresidente del Ateneo de Madrid (lo fue en dos ocasiones), es todo un caballero que sabe disfrutar de la vida y compartir lo que tiene, lo que sabe, lo que cree que es importante. A los 81 años, con estatua propia en Getafe y retrato en la galería de la Institución (a los que está legando su alma para que siempre se quede con nosotros), jamás rechaza una cita para algo que necesites, o simplemente, para conversar. Se presenta puntual y vestido como un novio (te hace sentir importante), y nunca te deja indiferente.

Sabe latín, griego clásico, tagalo y francés, inglés, catalán, etc. Recita de memoria poemas en catalán de Maragall que es un gusto. Leyó toda la Ilustración en su adolescencia y cedió a Getafe los 22.000 volúmenes de los que consta su biblioteca -que podía haber vendido a buen precio a Estados Unidos, y que, para vergüenza ajena, aún no tienen acomodo definitivo-. Su padre trabajó con Marañón, él con Lluch y muchos otros humanistas, pensadores y hombres de valía, sus iguales.

Su propia vida es una novela galdosiana.

Porque no se quiso quedar en burgués, y el destino le trató bien. Ha vivido en el mar, en París, en Filipinas, en Estados Unidos… Su patria es el mundo, su dicha: la libertad, su religión: hacer el bien. Hizo suyo este lema que reza en la Universidad de París y ha sido existencialista de los de Sartre, y es amante del krauspositivismo, al que la II República debe tanto. Militó en el PCE contra Franco y habló claro al Rey cuando tuvo ocasión: en una conferencia republicana le dijo que en cierta tribuna -ocupada en su día por Alfonso XIII- se sentó “el servilismo y la impostura”, porque hay que decir claro, lo que hay que decir.

Es un enamorado del conocimiento, de Francia y de su mujer, una filipina de nombre Corazón con la que ha compartido su mundo. Y fue dueño del primer y único perro, Marco Polo, que dio una conferencia en el Ateneo. Hablamos de esto y mucho más en esta entrevista en la que desvela un gran secreto de la Transición: cómo “avisaron” a quien fuera su profesor, a Tierno Galván, de que debía someterse a Felipe González.

Fue en un restaurante de nombre simbólico para el caso: Las Reses. La conversación con César es muy distinta. Fluye en la propia cafetería del Ateneo de Madrid, Institución que la reacción quiere cargarse en estos ignominiosos días de corrupción y asco en el panorama político. Fluye como un remanso de paz, como un oasis entre tanta desvergüenza…

Publicado por:

Diario Masónico

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