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Como votan los Masones

 

 

 

Por: Jesús Gutiérrez Morlote., Maestro Masón.

La elecciones a Gran Maestro rompen periódicamente la fraterna monotonía de nuestros Trabajos en Logia. Es verdad que nunca, hasta ahora, los Masones Regulares españoles hemos votado en paz y tranquilidad. Siempre hubo un significativo voto contra alguien, un voto negativo, un voto para el que cualquier alternativa era mejor que la continuidad.

La elecciones de 2018 deberían ser diferentes o, al menos, podrían serlo. Todas los organizaciones humanas atraviesan etapas de crispación y otras de distensión, ciclos no siempre bien explicables que no tienen por qué obedecer a nada ni a nadie, sino a una especie de periódica necesidad, de paz o de catarsis, del colectivo. Pues bien, estas elecciones se producen en un momento en el que, a priori, debería permitirse el examen sosegado de los candidatos, de su trayectoria masónica y vital, así como de su equipo y programa.

Sería difícil explicar a un profano que esta no es la forma natural de votar los Masones; sería complicado justificar que nuestras proclamas de amor fraterno y tolerancia hacen un paréntesis durante las elecciones.

Pero la realidad es otra, al menos en una parte pequeña pero significativa del cuerpo electoral. Lo que estamos viendo nada tiene que ver con la imagen apacible del Maestro Masón atento a los argumentos del otro, del Maestro reflexivo y sereno, dispuesto a admitir las propias equivocaciones, deseoso de aprender y cuidadoso de no herir.

Como si las Elecciones inyectaran una poderosa toxina en las venas de los Masones, cunde la ira.

Y, casi de repente, se desvanecen el amor fraternal, la ayuda y la verdad como “grandes principios sustentadores de nuestra Orden”. El significado del Mallete y el Cincel que explicamos al Aprendiz recién iniciado deviene en necedad sin sentido para uso de pobres ingenuos. La Tolerancia se interpreta como timidez propia de cobardes.

Ni el respeto a las normas ni siquiera la mínima discreción ante el mundo profano, nada parece poder contener los deseos de triunfo sobre el otro, de aplastamiento del adversario. Proliferan la insinuación, la insidia y la sospecha. Todo parece valer.

Actitudes y hechos que harían sonrojarse a cualquier militante convencido y bienintencionado de un partido político o de un sindicato se hacen moneda de uso común entre los Masones, pretendidos referentes éticos de una sociedad desnortada.

Esa es parte de nuestra realidad triste, casi dramática, cuando más necesitamos de las virtudes que se supone aprendemos en Logia.

Verdad es que elegimos al Presidente de una Asociación, pequeña, casi insignificante, pero Asociación al fin y al cabo, con su presencia pública y sus recursos.

Mas conviene no olvidar que en el mismo acto electoral, elegimos también –y sobre todo- al Gran Maestro, el Maestro Masón que nos va a representar, que puede presidir todas las reuniones masónicas, consagrar Logias y hasta “hacer Masones a la vista”. Hablamos de una Orden Iniciática.

Algo está fallando, Hermanos. Nos falta algo y no parece menor, porque se diría que no hemos interiorizado lo suficiente nuestros rituales. Como si fuera una ligera capa de barniz que no hubiera impregnado la madera. Como si no fuéramos auténticos Masones.

En esta etapa de campaña electoral, en demasiados foros y demasiadas veces, nos parecemos a una organización profana. A ojos de un observador externo seríamos indistinguibles.

Por eso hemos de volver a centrar nuestros esfuerzos en trabajar en Masonería. Trabajar la Espiritualidad es la característica más genuina de la Masonería de Tradición, de la Masonería Regular.

Es así y no con luces de neón como servimos a la sociedad: ofreciendo valores previamente cultivados y asumidos mediante los rituales y en el seno de nuestras Logias.

Es un camino más duro a la par que más lento, pero es el propio de la Masonería. La senda que empieza, como en algunos rituales de Iniciación, mirándose en el espejo. Aunque la imagen que devuelva no nos guste.

Estamos a tiempo.

 

Publicado por:

Garibaldi

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Comments

  1. Patrocinio Pérez Torio    

    Me parece una buena y bien intencionada llamada de atención a los principios y a las formas. Debería de ser un buen motivo de reflexión para los aspirantes.

  2. Jotenegro    

    Que lamentable me resulta digerir lo que se dice de la Masonería Española en este artículo. Está lleno de dolor,tristeza y melancolía por aires de otras épocas, y, me lleno de preguntas por tan incomprensible realidad. Cómo digerir por ejemplo esto , cito textual “La elecciones a Gran Maestro rompen periódicamente la fraterna monotonía de nuestros Trabajos en Logia.” y recalco..”.fraterna monotonía en Logia” eso suena terrible.Y agrego “Como si las Elecciones inyectaran una poderosa toxina en las venas de los Masones, cunde la ira.” ¿Es esto masonería, son estos masones? ¿Acaso esto debería suceder en nuestra Orden cuyos valores éticos tratamos de inculcar en nuestra sociedad y no se está haciendo en lo interno? ¿Con que moral entonces nos paramos a señalar errores y enseñar en la realidad ?.
    Sólo se me ocurre diagnosticar la raíz de la dolencia :Poca acuciosidad a quienes les abrimos la puerta, mal trabajo en la cantera..mala formación docente.. permisividad que lo profano permee en lo masónico..mucha rapidez en los ascensos sin diagnosticar si las piedras están verdaderamente bien modeladas y adecuadas para la Edificación. Y esto lo digo porque ? porque la respuesta o remedio el mismo texto me lo indica, cito “Por eso hemos de volver a centrar nuestros esfuerzos en trabajar en Masonería. Trabajar la Espiritualidad es la característica más genuina de la Masonería de Tradición, de la Masonería Regular.”
    Estoy de acuerdo con ello, siempre y cuando que para trabajar el espíritu se haga necesario trabajar primero en la materia y luego la mente. Ese es el verdadero camino iniciático masónico. No saltarse la etapas por ningún motivo, es decir, ser más rigurosos en todos los aspectos de la formación del iniciado, solo así, se volverá a restituir el orden para no anhelar a las hoy, tan vapuleadas por los “progresistas”, viejas arquitecturas. Nuestra Orden ha sido sabia con sus antiguas y tradicionales estructuras..pero es una lástima que el “postmodernismo” quiera derribarlas .Ojalá eso no suceda para G:.D:.G:.A:.D:.U:.

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