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IMPERIALISMOS, MASONES Y MASONERÍAS EN CHINA (1842-1911)


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IMPERIALISMOS, MASONES Y MASONERÍAS EN CHINA (1842-1911)

 

 

A las masonerías, en el idioma chino: hanyu 漢語, se les conoce como sociedades gongjihui 共濟會.

Ricardo Martínez Esquivel
Universidad de Costa Rica

En 1767, miembros de la Compañía británica de las Indias orientales organizaron, de manera oficial la primera logia masónica en China, con el nombre de Amity, en la ciudad portuaria de Guangzhou o Cantón, al sur del país.

La logia Amity fue auspiciada por la Gran Logia Unida de Inglaterra. A partir de este momento y a medida que se intensificaron los imperialismos, se fundaron nuevas logias, asociando a una importante cantidad de extranjeros europeos en su mayoría y, desde la última década del siglo XIX, de chinos.

La llegada de la modernidad a China coincidió con el surgimiento del Imperio británico como la potencia hegemónica mundial. La ilustración, pero ante todo la revolución industrial, le llevaron a reconstruir un nuevo orden global a su alrededor. Los primeros acercamientos británicos con China durante la segunda mitad del siglo XVIII fracasaron, por lo que su influencia se limitó a Cantón. No obstante, entre 1799 y 1815, las guerras napoleónicas frenaron el avance del imperialismo británico, pero con el orden político restablecido luego del Congreso de Viena (1815), la inclusión de China en la estructura de relaciones internacionales del Imperio británico volvió a estar en agenda.

En este contexto, China, se alimentó primero de una modernidad imperialista, para luego hacerlo por una matizada por los ideales del progreso, la civilización y el liberalismo, en un momento de declive de la dinastía Qing 大清帝国.

Por ende, el siguiente análisis contempla la construcción de un orden global británico y sus relaciones con la historia de China, ya que la masonería presentó un carácter internacional durante un proceso de larga duración de inserción de la modernidad en Asia por medio de los imperialismos.

Durante este periodo, las urbes portuarias chinas paulatinamente adquirieron una nueva dinámica, ya que empezaron a interactuar espacios de sociabilidad e ideas o filosofías provenientes de Europa con los propios de China. Lo anterior llevó a un proceso de apropiación, construcción y representación de identidades, cultura y clases sociales a lo largo del siglo XIX que se intensificó luego de la revolución de 1911.

Estos años formaron parte de una coyuntura mundial de significativos avances en los procesos de creación de los Estados-nación, la globalización del mercado internacional y la secularización de los patrones culturales. En efecto, la masonería representó una expresión más de la modernidad, por lo que analizarla funciona como una ventana para comprender esta China.

La delimitación temporal corresponde al periodo 1842-1911, cuando las masonerías en China formaron parte de proyectos promovidos por los imperialismos europeos.

Esta delimitación corresponde a dos acontecimientos. La primera fecha a la firma del Tratado de Nanjing 南京條約, que intensificó los imperialismos en el país, los cuales a su vez lo hicieron con la organización de logias masónicas. Y la segunda, al año de la revolución, cuando la dinámica de las prácticas propias de la modernidad como la masonería cambiaron por completo.

Este orden global vino de la mano con el advenimiento de la modernidad, una serie de fenómenos históricos intra-europeos que propusieron nuevos paradigmas de la vida cotidiana, de comprensión de la historia, la ciencia y la religión.

Durante el siglo XIX, Gran Bretaña se construyó como una especie de “Estado nacional imperial”, constituido por ingleses, escoceses, galeses y norirlandeses. Con el éxito de la revolución industrial y la consecuente expansión ultramarina, el (varón) británico se concibió como “ese elegido” por la providencia para mejorar al mundo.

Esta especie de consciencia mesiánica protestante, le llevó a desarrollar representaciones de superioridad étnica y fenotípica sobre todos los otros, “necesitados” de su disciplina, civilización y liberación de sus supersticiones religiosas. De esta manera, el modus operandi de Gran Bretaña hacia el resto del mundo, se definió por su civilizing mission. Esto, a la vez que la creciente comunidad anglosajona alrededor del mundo, se caracterizó por una coherencia cultural, homogenizada por la lengua, la religión y los estilos de vida (vestimenta, arquitectura, hábitos, ocio, asociacionismo, sociabilidades, etcétera).

En este sentido, la masonería ofrece una posibilidad distinta de comprender el orden global establecido durante la Pax Britannica, ya que al promover la sociabilidad, da cuenta de manifestaciones diferentes de la clase social, remitiendo a un nivel de análisis intermedio entre las capacidades materiales, las ideas y las instituciones.

Por ejemplo, si se considera el concepto de hegemonía, se pondría énfasis en la administración de las relaciones de poder entre los grupos sociales y las ideas, al momento de crear una identidad o una unidad de propósitos garantizadores de la existencia de la situación hegemónica. En ella, instituciones como la masonería, cumplieron un papel de servicio al Imperio, ya que formaron parte de la administración de su orden, acogiendo normas consideradas universales y parte del sentido común (sus ideologías). Asimismo, en el orden global británico, la masonería en China funcionó como una manifestación imperialista, ya que integró a quienes representaron las capacidades materiales, sean económicas o militares.

La modernidad es importante para la comprensión de la masonería, debido al papel de esta organización, directo o indirecto, censitario o no, en la expansión de la sociedad civil y la ampliación de la esfera pública. No se debe olvidar, que la construcción ideológica de la masonería fue contemporánea a otros procesos coyunturales como la ilustración y el capitalismo industrial7. Por consiguiente, la masonería promovió ideas claves durante el advenimiento de la modernidad e integró a la naciente burguesía.

Un segundo concepto que se requiere definir es el de sociabilidad.

Este surgió como una reflexión teórica sobre la naturaleza del ser humano durante las ilustraciones. En este contexto, la masonería representó los valores de este movimiento cultural internacional, que reclamó la secularidad y la modernidad. Por ejemplo, las logias británicas en China tuvieron funciones de sociabilidad e integración social, asociando masones iniciados en Europa (en un principio solo aceptaron europeos) e individuos que participaron de los intereses imperialistas, en particular comerciantes y militares.

También, la masonería fue muy estricta en el perfil de sus iniciados, “good and true men”, nacidos libres, de edad madura, discretos y buen juicio, no mujeres, no inmorales o escandalosos, y de buena presentación. Acerca de lo anterior, se ha comprobado que durante el surgimiento y la consolidación del orden global británico, la masonería cumplió un papel significativo en la educación de la élite, funcionando como un vehículo ideológico de la modernidad y siendo protagonista en la promoción del establecimiento, el mantenimiento y el control imperial.

Así entonces, esta organización colaboró con la creciente hegemonía británica alrededor del mundo.

Con el objetivo de fomentar una identidad imperialista entre sus miembros, la masonería se consolidó como una fuerza institucional discreta dentro del engranaje del imperialismo británico. Tanto en lo práctico como en lo ideológico, su amplia red fomentó conexiones interculturales que se sostuvieron junto al Imperio. La red masónica conectó imperialistas en ambos lados del Atlántico y “From Kohat to Singapore” en palabras de Rudyard Kipling. Con sus discursos pro-cosmopolita, la masonería se constituyó como un espacio aparentemente óptimo para el contacto internacional y la formación de redes interculturales, colaborando en la reafirmación de la hegemonía británica.

Y cuarto, el concepto de globalización.

Este se entiende como el proceso histórico por el cual el mundo cada vez más se conecta e inter-depende a escalas globales y afectando todos los aspectos de la vida social. La globalización aumentó su velocidad desde la ilustración, colaborando en la modernización de las estructuras económicas, políticas y culturales alrededor del mundo. De manera que la globalización no es ninguna novedad, se puede rastrear desde siglos atrás. Esto sin ser una condición estática, sino por el contrario, un proceso dinámico que permite observar periodos de intensificación y reversión o de desigualdad y límites en expansión.

En síntesis, el estudio de la masonería funciona como un laboratorio de dimensiones globales de la modernidad manifestada en prácticas culturales, sociabilidad y espacios asociativos.

La masonería en su discurso civilizador refleja muchos aspectos de los imperialismos en China, de sus redes, de sus itinerarios políticos, económicos y culturales.

La masonería como sociabilidad desde sus orígenes se construyó en términos globales, ya que sus redes superaron las fronteras imperiales, regionales, estatales y nacionales, sea por intereses económicos, militares, políticos, culturales, religiosos o fraternales. Con el desarrollo de los imperialismos, al menos durante los siglos XVIII y XIX, la masonería obtuvo un papel de agente de la globalización.

La masonería tuvo funciones de sociabilidad internacional y mecanismo hegemónico del imperialismo británico, actuando en el engranaje de instituciones como las compañías comerciales y el sistema de tratados, que reconstruyeron los espacios portuarios alrededor del mundo. En consecuencia, el desarrollo de la masonería estuvo íntimamente ligado a la construcción del orden global, siendo su producto, incorporando y legitimando ideológicamente sus normas, cooptando a las élites de los Estados periféricos, y absorbiendo sus ideas hegemónicas. De esta manera, la ampliación del orden global británico a lo largo del siglo XIX tuvo como vanguardia un imperialismo que puso su mirada en Asia.

El hecho de que el origen de la masonería estuviera en el siglo XVIII, le facilitó su adaptación al sistema de relaciones en construcción alrededor del Imperio británico y sus características industriales e ilustradas.

Por lo tanto, en donde llegó el imperio, lo hizo también la masonería o los masones. De igual manera, sucedió con los otros imperialismos. Las actividades y las relaciones masónicas, se constituyeron como un producto del orden global británico. En el caso de China, como se verá más adelante, para la segunda mitad del siglo XIX, prácticamente todas las potencias extranjeras con intereses en el país, organizaron sus logias masónicas.

El mecanismo administrativo más importante para la expansión de las actividades y las relaciones masónicas fueron los certificados. Estos le permitieron a la masonería difundirse por medio de logias ambulantes como las militares, ya que se eliminaron las fronteras políticas para la reunión de los masones. En China se identifican varios casos de ello. Por ejemplo, el barco sueco Prince Carl a principios de la década de 1750 obtuvo uno de estos certificados por parte de las grandes logias sueca y alemana, llegando a celebrar en 1759 en el puerto de Macao, lo que hasta hoy se considera la primera tenida masónica en territorio chino.

En lo que respecta al desarrollo de redes sociales, la masonería debido a su carácter de sociabilidad funcionó como una red de intereses asociativos y particulares.

La base de esta red fueron las pequeñas unidades asociativas locales: la logia. En la primera mitad del siglo XVIII, algunas logias empezaron a unirse, dando origen a las obediencias o federaciones de logias, o grandes logias. Este fue el inicio de la legitimidad masónica, ya que solo la recién gran logia tendría autoridad para organizar nuevas logias. Las grandes logias se constituyeron como ejes centrales, que a medida que aumentaron su esfera de influencia, organizaron grandes logias provinciales, funcionando como nodos regionales y creando una estructura de interacción y cooperación. Esto sucedió en China durante la segunda mitad del siglo XIX.

Con el avance del orden global británico, se intensificaron las actividades e intercambios sociales masónicos. Esto en plena concordancia con la inserción de los imperialismos. En cada territorio donde llegó la influencia de algún imperialismo, se expandió la red masónica. En la segunda mitad del siglo XVIII, los imperialismos impulsaron con agresividad la expansión comercial.

La masonería fortaleció los lazos imperiales y facilitó conexiones interculturales entre el Atlántico y el Pacífico, ya que se apropió de los ideales hegemónicos, legitimados en su dinámica de sociabilidad. Las logias prosperaron donde los comerciantes, los buques de guerra y los regimientos militares lo hicieron, ofreciendo un espacio de fraternidad e identidad a muchos hombres lejos de sus patrias. Lo anterior se debió gracias a que la masonería integró en su sistema de valores, la normativa de los proyectos imperialistas, facilitando de paso, su expansión en ultramar.

El contexto de la segunda mitad del siglo XVIII, también se caracterizó por la ampliación de las redes masónicas, según avanzaron los imperialismos.

Las grandes logias de Inglaterra, Irlanda y Escocia, organizaron logias ultramarinas en Gibraltar, el Caribe, diez colonias de Norteamérica, la Costa de Mosquitos en Centroamérica, Argentina, Chile, las Indias orientales, el Cabo Senegambia, Egipto, Sudáfrica, Calcuta, Madras, Bombay, las islas de Reunión y Mauricio, y Nueva Gales del Sur.

Una última situación sobre las masonerías en el siglo XVIII, que merece su comentario, a pesar no darse en territorio chino, tuvo que ver con la construcción de una conciencia global interesada en otras culturas. El principio de esto, se encuentra en las ilustraciones europeas. Pensando en China, Voltaire exaltó la racionalidad del sistema moral confuciano; Quesnay alabó el sistema productivo agrícola chino; Leibniz, inspirado en el neoconfucianismo, sostuvo que la idea de civilización europea solamente era comparable a lo ofrecido por China; hubo identificación con el daoísmo en la formación del liberalismo; y filósofos como Malebranche y Montesquieu, se apropiaron de conceptos confucianos para articular su pensamiento.

En este contexto, la masonería participó de la ilustración teosófica, movimiento caracterizado por una fascinación por el pasado greco-romano, la religión egipcia, los celtas y las religiones orientales. Por lo tanto, durante el siglo XVIII, proliferaron entre los círculos masónicos: las investigaciones anticuarias, una relativa tolerancia a las religiones no cristianas que condujo a explicar los orígenes primitivos de la masonería junto a un supuesto origen común de todas las religiones –incluyendo las chinas–, así como al desarrollo de prácticas rituales masónicas inspiradas en la filosofía china.

Publicado por:

Garibaldi

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