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Qué es y qué no es Masonería (lo que no es 1)


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Por Joaquim Villalta/Fuente: Racò de la Llum

Hace ya bastantes años que venimos humildemente publicando ensayos y trabajos tendentes a una búsqueda en nuestra mejora formativa en los distintos campos que abarca la masonería como Institución social, iniciática y formativa del desarrollo del ser humano, así como su impacto e influencia en diferentes aspectos relacionales y filosóficos.

Sus ramificaciones tanto de carácter simbólico, histórico y sociológico, entre otros, han llegado a convertir en algunas ocasiones a nuestra orden en una especie de cajón de sastre donde se ha dado cabida a contenidos y acciones canallas tanto en lo personal como en lo ritual, desviando al buscador y al ya miembro de la verdadera esencia masónica. Lo triste del caso es que esta situación se ha visto dada por una ignorancia interesada o condicionada a aspectos exógenos de distintas naturalezas, generando perversiones cuasi cómicas en lo que deberían ser los fundamentos reales de nuestra fraternal institución.

Sin rendirnos, guste más o guste menos a unos u a otros, proseguiremos con aquello que verdaderamente nos motiva: nuestro propio crecimiento y evolución, aprendiendo de nuestros propios errores y corrigiendo aquello que viciado se nos hubiera colado en nuestro aprendizaje eterno. Este Blog lo creé para mi búsqueda constante en pretender esclarecerme y, si además puede ser de utilidad a terceros, su finalidad se ve recompensada exponencialmente. Pero jamás olvidaré que sin la ayuda de Hermanos y Hermanas que han compartido conmigo su saber y experiencia de manera desinteresada como muestra del amor dado, y recibido a su vez ese mismo salario fraterno de mi parte con suma gratitud, probablemente sería una especie de bufón que creería ser el “Nec plus ultra” de una verdadera nulidad en lo real. Esa dichosa pura apariencia que contagia a diestra y siniestra y que hace creer al asno ser un Einstein masónico cuando esconde en realidad lo fatuo y la ostentación vacía.

Durante esta Maratón sin final, vemos de todo, y también afortunadamente ejemplares estudiosos, masonólogos, filósofos, anónimos masones laboriosos modelos a seguir, mentes preclaras, espíritus nobles. De ellos aprendo y trato de emular lo mejor que puedo sus pasos. Por eso hoy creo que pueda resultar oportuno (para mí lo es sin duda) reubicarnos y reordenar ideas y conceptos fundamentales. He utilizado a tal efecto el genial trabajo de uno de mis referentes masónicos fundamentales (en concreto de su libro L´Essence de la Franc-maçonnerie à travers ses textes fondateurs 1356 – 1751), el prestigioso filósofo e historiador Patrick Négrier, por quien siento un sincero agradecimiento de compartir su fraternal amistad y desinteresada disposición para aclarar mis dudas e inquietudes, siempre mediante su inmenso, paciente y filantrópico saber.

Lo que no es masonería

La francmasonería es una sociedad que tiene una historia, y que vehicula y transmite uno o unos ritos, así como unas Constituciones. Pero unos y otros han recibido interpretaciones distorsionadas. Examinemos de cerca estas interpretaciones erróneas.

Compagnonnage

La francmasonería nació en Inglaterra, en Londres, con el “Reglamento para los masones de Londres” de 1356 así como con la tradición ritual inglesa de los Antiguos Deberes que debutó, aparentemente, en York en 1370. Sin embargo, no detectamos en estos textos ningún origen “compañónico” ya sea francés o alemán.

Rosacruz

Ciertamente, hacia 1628-1630, el poeta H. Adamson, autor de “La tercera musa” (incluída en El lamento de las musas) estaba diciendo a los “hermanos de la Rosacruz” que poseían el rito del Mason Word (Palabra del Masón). Pero parece que para comprender este verso es preciso resituarlo en el contexto de este poema que se supone que debe informar de los hechos culturales característicos de la ciudad de Perth que era, entonces, de confesión calvinista presbiteriana desde 1559. Sabemos por el Contrato de Perth de 1658 que la logia de Perth tenía por logia madre la logia calvinista presbiteriana de Kilwinning, que practicaba el rito del Mot de maçon, lo que permite deducir que la logia de Perth practicaba también el rito del Mason Word.

El hecho de que el poema de H. Adamson situara a unos practicantes del Mason Word en la ciudad de Perth no tiene nada de sorprendente. Y si H. Adamson atribuyó la posesión de la Palabra del masón a los hermanos de la Rosacruz, haciendo así masones de la logia de Perth a los Rosacruces, es simplemente porque el movimiento Rosacruz era de origen luterano y que, en su calidad de calvinistas presbiterianos, los masones de Perth practicantes del Mason Word eran también cristianos reformados. La francmasonería no tiene por tanto relación directa con los Rosacruces, que parecen haber existido sólo literariamente, sobre el papel.

Los Stuarts

Ciertos historiadores, como André Kervella, piensan que la francmasonería denominada de los “Modernos”, como la llamaba Dermott, es de origen “estuardista” (tesis de Kervella que merecería ser comparada con la tesis análoga de Robert Ambelain) y habría nacido en Gran Bretaña durante las guerras civiles de 1642-1651. Sin embargo, esta tesis es errónea porque no tiene suficientemente en cuenta los dos factores siguientes:

1)    En primer lugar, la masonería denominada de los “Modernos” se caracteriza por el hecho de que practicaba el rito del Mot de Maçon. Sin embargo, el hecho de que en el siglo XVIII algunos estuardistas fueran francmasones no significa que estos hubieran sido recibidos en el rito del Mason Word, que era practicado por la masonería de los “Modernos”. Para afirmar que los masones estuardistas del Siglo XVII practicaban la masonería denominada más tarde de los “Modernos”, habría que probar que practicaban el Mot de Maçon, sobre la que la historiografía muestra que consistía en la comunicación de las dos palabras de pase Bo’az y Yakin acompañado del apretón de manos y de un juramento de secreto sobre el contenido de este rito.

Sin embargo, en el estado actual de nuestros conocimientos, ningún documento atesta que los masones estuardistas del Siglo XVII practicaran este rito del Mason Word, contrariamente a lo que afirma Louis Trébuchet. Es por ejemplo, el caso de R. Moray y de E. Ashmole que, en el siglo XVII fueron recibidos en el rito de los Antiguos Deberes y no en el rito de la palabra del Masón.

2)    Y en segundo lugar, los cinco primeros testimonios históricos relativos a la Palabra del masón situaban este rito no en un contexto político estuardista, sino en un contexto religioso y, más precisamente, calvinista presbiteriano: se trata por orden cronológico de “La tercera musa” (redactada en 1628-1630) de El lamento de las musas de H. Adamson (publicado en 1638); del Informe sobre los hechos relativos a los asuntos de la Iglesia de Escocia de agosto de 1637 a julio de 1638 de John Leslie, conde de Rothes (1637), del Journal de John Lamont (1649); de los Hechos diversos del presbítero de Kelso (1652); y del Contrato de Perth (1658).

La francmasonería denominada “moderna” nació de un proyecto religioso y no de un proyecto político, incluso si fuera estuardista. Patrick Négrier ha demostrado también en sus escritos, que es la logia calvinista presbiteriana de Kilwinning que, rehusando continuar con la práctica del rito anglicano de los Antiguos deberes fue entonces invitada por los Statuts Schaw de 1599 a concebir y elaborar un “arte de memoria” conforme a su confesión, y que este arte de memoria conforme al calvinismo presbiteriano resultó ser el rito del Mot de maçon, que estaba conforme al calvinismo sobre dos puntos: de entrada, conformemente al principio reformado del sola Scriptura, se componía únicamente de materiales extraídos de la Biblia, en este caso I Reyes 7, 21 y Gálatas 2, 9; y, seguidamente, conformemente a la iconoclastia calvinista, estaba compuesto en su origen únicamente de imágenes verbales y no plásticas. La investigación histórica del Rito del Mason Word permite actualmente datarlo un poco antes de 1628, es decir, antes de las guerras civiles de 1642-1651.

Emerge de estos diferentes elementos que la masonería denominada de los “Moderns” no era de origen estuardista. Pero esta afirmación no tiene nada de nuevo: era ya conocida en 1751, cuando Thomas Wolson indicó en su Maçon démasqué que “algunas personas han sospechado que la masonería tendía […] al restablecimiento de la casa de Stuart sobre el trono de Inglaterra; sospecha vana y que no está asentado sobre ningún fundamento razonable”.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden – UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro de Honor del Grande Oriente Lusitano
Miembro de Honor del Gran Oriente Nacional Colombiano
Miembro de Honor del Gran Oriente Tradicional de Bolivia
Soberano Gran Inspector General y Miembro Numerario del “Supremo Consejo del Grado 33º y Último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para el Principado de Andorra”
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze
Miembro de Honor de la Gran Logia Tradicional del Paraguay
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado (Rite de Cerneau / Thompson-Folger Supreme Council for The United States of America, their Territories and Dependencies)

Publicado por:

Diario Masónico

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Comments

  1. Cirilo kilie    

    Deseo formar parte, que debo hacer?

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