shadow
shadow

Leon Tolstoi y la masonería

 

 

Fue un novelista ruso considerado como uno de los más grandes escritores de la literatura mundial.

Sus más famosas obras, Guerra y Paz y Anna Karénina, representan la cúspide del realismo. Sus ideas sobre la «no violencia activa», expresadas en libros como El reino de Dios está en vosotros tuvieron un profundo impacto en grandes personajes como Gandhi y Martin Luther King

La novela Guerra y Paz fue escrita en 1864 y narra la vida de varias familias rusas durante los años 1805 a 1813. La selección de párrafos que se publican a continuación relatan la iniciación masónica de uno de los protagonistas, Pierre Bezukhoz, con una minuciosidad tal de detalles que hacen sospechar que Tolstoi era masón y que estaba describiendo sus propias experiencias con ocasión de su recepción como masón. Es de destacar el discurso de bienvenida a la logia del Venerable Maestro.

Orígenes y principios de la masonería en Rusia

Con su objetivo de “levantar templos a la virtud y prisiones al vicio”, la masonería rusa albergó durante años a algunos de los intelectuales más avanzados de su tiempo.

Originalmente, la masonería llegó al país en el año 1731, cuando la Gran Logia de Inglaterra designó a un militar, el capitán John Philips, como Gran Maestro Provincial de Rusia y Alemania. Gracias a la participación de militares extranjeros en los asuntos de Rusia, la masonería creció mucho en el siglo XVIII en la corte de Catalina la Grande.

La primera logia masónica de la nación se llamaba la Logia de la Perfecta Unidad, Nº 414 y fue creada en San Petersburgo en 1771. Tanto así que fue el propio secretario personal de Catalina, Iván Yelagin, quien fue nombrado primer Gran Maestro Provincial de Rusia.

En aquellos tiempos, la masonería en el país dependía de la égida de la Gran Logia de Inglaterra, que aún hoy tiene logias en toda Europa, África o el Sudeste Asiático.

Yelagin sería el primero, en 1776, en crear la Gran Logia Nacional de Rusia, en la que se unían conocimiento masónico europeo con la tradición de los grados militares derivados de los templarios.

No obstante su avance, en 1822, el Zar Alejandro la prohibió, como reacción a la amplia participación de los masones en las guerras napoleónicas.

Tras un siglo XIX tumultuoso, las cosas se complicaron en el XX. A principios del siglo, unos 15 masones rusos de la órbita de Kerenski que habían emigrado a Francia se unieron a logias en París, donde entraron en contacto con la tradición universalista francesa. Principalmente la logiaKosmos y la logia Monte Sinaí.

A su regreso a Rusia, en 1908 fundaron las logias La Estrella Polar en San Petersburgo y la logia Regeneración en Moscú. Poco más tarde, abrirían logias en idioma ruso en Berlín y en París.

A pesar de que muchos masones habían participado activamente en la reacción contra el autoritarismo de los zares, el IV Congreso Mundial de la Internacional Comunista, en 1922, declaró que ser masón y ser comunista eran incompatibles. Incluso Trotsky dijo aquello de que la masonería era “una ideología de concepción burguesa contraria en sus principios a la dictadura del proletariado, que tiende a establecer un Estado dentro del Estado”.

Las purgas se cobraron la vida de decenas de masones y la institución, plagada de intelectuales con contactos en Europa Occidental, hubo de exiliarse en Francia hasta la década de 1990.

 

 

 

 

Publicado por:

Diario Masónico

Trabajemos a cubierto con DM PREMIUM

shadow

Contenido Relacionado

shadow

Edición nº 4 de los “Cuadernos de la Logia Redención nº 167”

shadow

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.