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Vídeo: Frases célebres de Cantinflas

Vídeo: Frases célebres de Cantinflas

Se le conoce artísticamente como “Cantinflas” (apócope de “cuanto inflas” por su capacidad de sobreactuación) o “El Mimo de la Gabardina”; un cómico personaje al que dio vida en todas sus producciones.

El “Charles Chaplin mexicano” adquirió pronto un portentoso talento, extraordinaria personalidad y vertiginosa popularidad, factores que han permitido que distintas disciplinas como Antropología, Ling ística, Filosofía etc…, analizaran desde 1950 a Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes.

Realizó su solicitud de admisión en un taller masónico en 1943 aunque “Cantinflas” ingresaría en masonería en 1948; como bien indica la firma de su acta. Fue recibido en la logia “Chilam Balam”, localizada en el barrio de San Rafael, en el Distrito Federal, auspiciada por la Gran Logia del Valle de México, dependiente del Gran Oriente de México. Al poco tiempo realizaría su pase a Compañero y finalmente fue elevado al Grado de Maestro masón. Posteriormente fue nombrado grado 33 Honorario del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Tras la muerte del actor, se constituyó in memoriam la logia “Mario Moreno Cantinflas” nº 177; dependiente de la Gran Logia del Valle de México.

Las ideas filomasónicas de Mario Moreno “Cantinflas” queda patente en el papel de embajador mexicano en la Organización de Naciones Unidas que protagoniza en 1966 en la película “Su Excelencia”. Allí se presenta como albañil no agremiado, es decir; masón libre o franc-masón para pronunciar un articulado discurso ante la ONU en el que el diplomático deberá elegir una de las potencias emergentes en la Guerra Fría; EE.UU. (“Colorados”) o la U.R.S.S. (“Verdes”) y posicionarse ante otros países como Alemania (Salchichonia), etc.

Entre las cosas que lo hicieron querido por el público estaba el uso cómico del lenguaje en sus películas; sus personajes (los cuales casi todos era una variación del mismo personaje; pero en diferentes papeles y situaciones) entablaban una conversación normal para después complicarla al punto de que nadie entendía lo que estaba diciendo.

El personaje de Cantinflas era particularmente adepto a ofuscar la conversación cuando le debía dinero a alguien; al cortejar señoritas o al tratar de salir de problemas con las autoridades; arreglándoselas para humillarlas sin que se dieran cuenta.

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