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«Ser creyente o masón en Cuba no era un delito, pero sí un estigma»

«Ser creyente o masón en Cuba no era un delito, pero si un estigma»

 

 

La agencia AFP ha dedicado un amplio reportaje a la crisis y renacimiento de la Gran Logia de Cuba; en amistad con la Gran Logia de España.

La agencia recuerda que “Cuba fue el único país socialista donde continuaron funcionando y trabajando los talleres masónicos”. En gran medida por el hecho de que la figura más emblemática de la historia cubana; José Martí, tenía la condición de Querido Hermano.

La evolución de la persecución de la Masonería en Cuba tuvo una vida paralela a la de la Iglesia. “En abril de 1961 Fidel Castro se declaró socialista; nacionalizó la enseñanza y promulgó una reforma urbana, cortando las fuentes de financiamiento de los masones y las iglesias”; explica AFP. “Ser creyente o masón, no era un delito, pero sí un estigma que limitaba el acceso a puestos del Estado, el empleador del 90% de los cubanos”, añade. De 34.000 miembros, la Gran Logia quedó reducida a 19.500.

A partir de 1991 “el Partido Comunista se abrió a los creyentes y miembros de fraternidades” y “una gran cantidad de hombres jóvenes se interesaron en ingresar a la Masonería” hasta alcanzar los 27.800 Queridos Hermanos integrados en 321 Respetables Logias que “militan por un reconocimiento social, ético y moral, y practican la solidaridad”.

 

Fuente: El Oriente

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