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Masonería voluntarista y constitución en México

 

 

 

–  en Foro libre

Wenceslao Vargas/

Recientemente se presentó en la Ciudad de México el libro Influencia de la masonería en la Constitución de 1917. Con la reserva de poder consultar directamente la compilación de textos de que está formado el libro, nos parece que es pertinente hacer unos apuntes provisionales basándonos en diversas notas de la prensa que asistió a la actividad impulsada por la Gran Logia Valle de México, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

La primera precisión que debemos anotar se basa en el título del trabajo. Según ese título de lo que se trata es de documentar y analizarla influencia de la masonería en la redacción de la Constitución de 1917 que fue impulsada por Carranza. Debemos precisar y no alcanzamos a determinar cuál masonería, cuáles masones. Hablar de una influencia de la masonería debe radicar con precisión en documentar cuáles ritos masónicos, cuáles logias y cuáles masones incidieron y de qué forma.

No asaltan todas estas preguntas porque al estudiar el tema lo que nos hemos encontrado de partes de las logias masónicas y de la masonería mexicana es simplemente voluntarismo. Dice la Academia de la Lengua, en su cuarta acepción, que voluntarismo es una “actitud que funda sus previsiones más en el deseo de que se cumplan que en las posibilidades reales”. Otra acepción dice que voluntarismo es la “teoría filosófica que da preeminencia a la voluntad sobre el entendimiento”. En la tercera se cita a Schopenhauer.

Voluntarismo es pretender que Hidalgo fue masón. Hemos rastreado por varios años en largas cantidades de bibliografía (lo único disponible para el efecto) y no hemos hallado la evidencia de que Hidalgo haya pertenecido a las logias, sólo encontramos una afirmación, sin pruebas, de un autor de nombre José María Mateos en 1884. La pertenencia de Hidalgo a la masonería mexicana es sólo un acto de voluntarismo de ella misma.  El voluntarismo reaparece en la pertenencia de Morelos a la masonería, y de las redacciones de las constituciones de Apatzingán y de las de 1824 y 1857, las constituciones “buenas”, porque la centralista de 1836 es huérfana como es huérfano el Estatuto del Imperio de Maximiliano, a pesar de que el propio Rito Escocés Antiguo y Aceptado fue creada bajo el Imperio de Maximiliano, en diciembre de 1865, quien declinó incorporarse a ella.

Con estos antecedentes no es difícil concluir (repetimos que a reserva de revisar directamente la compilación) que, con minúsculas, la influencia de la masonería en la constitución de 1917 sea otro acto de voluntarismo de la masonería mexicana y de la Gran Logia Valle de México en particular. Veamos: 

El principal impulsor de la constitución fue Carranza. ¿Fue masón Carranza? No hay pruebas. En sus Apuntes Sintéticos de la Masonería mexicana, Manuel Esteban Ramírez (p.45), lo niega; en la p. 47 narra el rechazo de Carranza al grado 33 que le ofreció el Rito Escocés a como se lo ofreció a Maximiliano en diciembre de 1865; ambos lo rechazaron, dicen los historiadores de las logias. En la p. 84 de la Historia de la Masonería en Hispanoamérica, Martínez Zaldúa, anota a Carranza en una lista de masones, sin pruebas como nombre de su logia y fecha de iniciación. Luis Zalce, en el tomo II, página 56, de sus Apuntes para la historia de la masonería en México, anota la desconfianza, mala voluntad o cierto resentimiento, de Carranza contra las logias masónicas. Salvador Borrego, en su obra América peligra, afirma claramente (p. 340) que Carranza no fue masón. 

Entonces, ¿dónde está la influencia de la masonería en la redacción de la constitución de 1917? ¿En otros masones? ¿Cuáles? La nota del diario El Universal (9 dic 2016) reproduce la afirmación de que en la redacción de la constitución de 1917 participaron 60 masones. ¿Cuáles? ¿Francisco J. Mújica? Nada hemos hallado de Mújica, pero por su cercanía con Lázaro Cárdenas en su sexenio no es difícil suponerlo masón, pero aquí no estamos en el terreno de las suposiciones de 1934-40 sino de las afirmaciones documentales de 1917. Se menciona a Félix F. Palavicini. Veamos a Palavicini:

La investigadora Yolia Tortolero en su obra El espiritismo seduce a Francisco Y. Madero (Conaculta, 2003) y siguiendo el trabajo titulado La historia inédita de los papeles secretos de Plutarco Elías Calles (Proceso No. 1094 del 19 de octubre de 1997) habla del conocido espiritismo de Madero y anota entre los aficionados al espiritismo a Palavicini pero no lo anota como masón.

La Secretaría de Hacienda publicó en dos tomos en 1963 la correspondencia privada de Madero. He revisado los dos tomos página a página y carta por carta. Mis dos tomos son de 1985. En las cartas del 24 de enero de 1909 y del 20 de agosto del mismo año Madero le escribe a Palavicini y lo trata como “Sr. Ing”, no como masón. Las cartas son privadas, tan privadas que en la breve carta de enero Madero le recomienda a Palavicini tratarse cierta dolencia con médicos homeópatas y no alópatas. ¿Por qué en esa carta tan privada Madero no trata a Palavicini como masón? Queda el recurso de que entre 1909 y 1917 Palavicini haya ingresado a las logias, hecho que no se sabe o del que no hay pruebas.

Si desechamos a Carranza, a Mújica, a Palavicini, con quiénes nos quedamos para probar que la constitución de 1917 tiene una influencia masónica. ¿Quiénes son esos 60 masones que dejaron su impronta dactilar en la constitución de 1917? ¿Cuáles son sus nombres, sus logias de adscripción y sus fechas de iniciación? ¿O son reiterados actos de voluntarismo? Parece que esta es la respuesta. Para  reforzar la percepción de que la Constitución es hija de la masonería nada mejor que entregar a Rosa Elena Sánchez Juárez, hija del tataranieto de Benito Juárez García, en la presentación del libro, un ejemplar. Para eso se inventó la parafernalia, para hacer verosímiles y solemnes algunas ceremonias. ¿Por qué habría que dudar de las afirmaciones si estuvieron presentes choznos del Benemérito?

En un trabajo del autor de estos párrafos (La masonería en la presidencia de México) hemos seguido al detalle la pertenencia de los presidentes mexicanos a las logias masónicas con el escaso material de trabajo disponible. Es probable que sea el único en la bibliografía nacional dedicado a ese efecto. El trabajo fue presentado en el III Symposium Internacional de historia de las masonerías y las sociedades patrióticas latinoamericanas y caribeñas en el año 2010, symposium desarrollado en la ciudad de México por la UNAM y el INEHRM. Hemos recibido la invitación para participar en el quinto symposium a desarrollarse en junio de 2017 en La Habana. Los temas con que podríamos contribuir pueden ser la pertenencia o no de Hidalgo (bit.ly/2hiKFIL) y Maximiliano (bit.ly/2hAypm3) a las logias masónicas; nos inclinamos por la negativa en ambos casos. Otro puede ser la construcción literaria del personaje Settembrini, un francmasón, en La Montaña Mágica de Thomas Mann, con sus 700 páginas. Mi ejemplar es de Porrúa y tendría que releerla. Mientras ocurren (o no) estas opciones habrá que esperar a una revisión directa de La influencia de la masonería en la constitución de 1917 para hallar las afirmaciones, con el debido sustento, de cómo la masonería y 60 masones con nombre propio y logia de iniciación incidieron en la letra de nuestra constitución.

Con ello serán fácilmente refutables los señalamientos de voluntarismo que aquí se han apuntado.

Publicado por:

Diario Masónico

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Edición nº 4 de los “Cuadernos de la Logia Redención nº 167”

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Comments

  1. Luis Ramón Perez    

    Con referencia a masones mexicanos le sugiero leer la biografía de Luis Manuel Rojas Arriola, de Ahualulco de Mercado, Jalisco. Quien redacto algunis artículos de la Constitución.

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