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Krausismo y masonería en la base del progreso femenino

 

 

 

Si bien Krausismo y Masonería no fueron las únicas, bien podría decirse que fueron dos de las corrientes del pensamiento ilustrado-liberal del siglo XIX que sin duda apuntalaron desde sus postulados teóricos y prácticos, el largo camino de emancipación de la mujer.

Los elementos comunes de ambas corrientes son observables en primer lugar, en la filiación masónica de Krause teórico del krausismo, pero ante todo interesa subrayar que ambas corrientes reivindicaron la igualdad de la mujer respecto al varón y su derecho a la instrucción como requisito fundamental para lograr la regeneración de la humanidad en el nuevo orden social y político inaugurado por la modernidad ilustrada.

El pensamiento de Karl Christian Krause (1871-832) está condensado en su obra publicada en 1811 “El ideal de la humanidad”. En este texto Krause desarrolla una teoría de la sociedad basada en la idea de la conformación de dos tipos de alianzas, asociaciones o esferas: las básicas de la vida -persona, familia y pueblos- y las asociaciones para la realización de los fines racionales humanos –religión, derecho, ciencia, arte y educación-.

Tal y como afirma la profesora Katya Colmenares, estas asociaciones de carácter autónomo, se enlazan armónicamente para crear la “Alianza de la Humanidad” cuya finalidad no era otra que velar por el fomento de lo puramente humano a partir de la autonomía de cada una de las esferas y la interrelación dinámica y armónica entre ellas.

Una de las implicaciones esenciales para esta nueva forma de organizar el poder y las interacciones entre los distintos ámbitos de la sociedad estaba, precisamente, en cuestionar los fundamentos del sistema patriarcal. Así en “El ideal de la humanidad” leemos: “Varón y mujer son igualmente esenciales en la Humanidad, y por tanto la mujer no está subordinada al varón bajo ningún punto de vista”. Al respecto, es interesante el análisis que del pensamiento krausista ha desarrollado el filósofo e historiador Arturo Andrés Roig y que señala que la problemática de género dentro del sistema de Krause apunta a cuestiones de tanto peso e importancia como es el origen del Estado.

Para Krause, señala Roig, el Estado democrático provenía de la familia, por tanto era fundamental reformular esta estructura sobre bases dadas por los valores de libertad, igualdad y fraternidad reivindicados por la Revolución francesa.

Así pues, basándonos en la lectura de Krause, podría decirse que éste reivindicó sin ambages la complementariedad entre varones y mujeres y denunció el modo como se jugaba la relación público-privado en la división sexual del trabajo.

Precisamente, el interés de Krause por la regeneración de la humanidad fue lo que sin duda lo llevaría a interesarse por la Masonería. Según los datos aportados por E. Hernández Ureña, Krause concebía la hermandad masónica como “la única institución histórica que tiene como finalidad y razón de ser el cultivo en el hombre de su pura y completa humanidad” y sabemos que su texto El ideal de la humanidad fue concebido como un texto “preferentemente para masones.

Es cierto que la masonería decimonónica respecto al rol femenino presentaba la misma ambigüedad del discurso ilustrado, y la polémica de la conveniencia o no a la hora de admitir mujeres en las logias aún llega hasta nuestros días.

Sin embargo, la fórmula arbitrada por El Gran Oriente de Francia del llamado “rito de Adopción”, esto es, una logia femenina apadrinada y presidida por el venerable maestro de la Logia masculina que las adopta, permitió, tal y como afirman varias investigaciones que han venido realizándose durante los últimos años, que a través de estas “logias de adopción” extendidas por distintos países europeos como Francia, Italia o España la Masonería pudiese difundir la idea de la emancipación de la mujer como pilar de la regeneración de la humanidad. Así, en el trabajo de investigación de Francesca Vigni

“Emancipación femenina y masonería a fines del XIX y en el siglo XX” leemos: “en la ideología masónica, la emancipación de la mujer es un fenómeno ligado a la emancipación cultural y social de la colectividad, a través de una renovación general que tiene por objeto acabar con la superstición y los prejuicios, principales obstáculos para los ideales de libertad y progreso a los que aspira el individuo. Las propuestas masónicas a favor del progreso de la mujer contenían un claro mensaje que podíamos resumir como sigue: la aceptación de un papel distinto para la mujer en la sociedad conduce a la reforma de las costumbres y leyes que rigen la vida colectiva”.

Como hemos podido comprobar y señalábamos al principio, masonería y krausismo no fueron las únicas corrientes de pensamiento que mostrarían, a lo largo del siglo XIX, su interés por dignificar a la mujer, pero sí las que sirvieron para apuntalar el arduo y largo camino de la emancipación femenina.

Fuente: En la línea del tiempo, blog de nuestra colaboradora María Perales

 

 

 

 

 

Publicado por:

María Perales

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