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Rotary y el culto a la libertad


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ROTARY Y EL CULTO A LA LIBERTAD

 

 

 

por Bernardo Rabassa Asenjo

Permitidme la licencia de robarle el título a La Vanguardia, que en su suplemento del domingo, 21 de junio, y escrito por un señor encanecido y con barba, pero cuyo nombre no he llegado a encontrar en el artículo, por más que lo he buscado, le dedica dos páginas, que en mis 28 años de Rotario, es el reportaje más extenso jamás publicado.

Hay que disculparle, eso sí, que hable exclusivamente del Rotary catalán, en el que por cercanías mete hasta a Ramón Trías Fargas, que fue mi amigo, por esas fechas en que yo profesaba como rotario 1976-77, aunque él lo hizo también en otra vertiente, la de liberal impenitente, eso sí, era hijo del rotario Doctor Trías, y yerno de otro, Trueta, aunque reconoce que nunca Trías Fargas perteneció a nuestros Clubs.

Cito al autor:

“Las reuniones de los Rotary exhalan la espina dorsal de esta compañía mundial. Son un culto a la meritocracia y al detalle. En su relajada liturgia se adivina el compromiso de esta ONG de salón que, pese a las apariencias, se fundamenta en la eficacia”

Y partiendo de la figura de Moisés Broggi (101) años, asiduo asistente a su Club en Barcelona, que en su juventud fue cirujano jefe de las Brigadas Internacionales, nos habla de una larga sucesión de rotarios catalanes, hasta el actual gobernador del Distrito: Xavier Mateu:

“Fundados por Paul Harris en el Chicago de 1905, los rotarios son un foco de relaciones e intercambios prácticamente inigualable. Se reúnen periódicamente para concertar acciones humanitarias y de mecenazgo artístico.

Configuran una especie inextinguible de ciudadano conversador, que anida entre la sobremesa y el sillón de cuero. “No somos masones”; lo llevan escrito en la frente para desterrar de sus aledaños el estigma de la mala imagen. Y uno de sus máximos responsables, Xavier Mateu (ex director del Centro Informático de la Generalitat y del parque Tecnológico del Vallés), gobernador de la zona nordeste de los rotarios españoles, tiene a mano un dato demoledor que casi descarta el parentesco:

“He identificado sólo a un 1% de masones entre los rotarios españoles”. Sea como sea, las tangentes entre la Masonería y el Rotary, dos organizaciones prohibidas en España durante los 40 años del generalato, se han confundido, entre otras cosas, porque comparten una praxis similar: filantropía y humanitarismo, dos pilares de la caridad cristiana”

Pero ese es todo el parecido, y de hecho ha sido en Madrid, y por un Mallorquín, Victorino Anguera Sanso, que comparte mesa y mantel en mi Club, el Rotary Madrid-Puerta de Hierro, el que ha conseguido, sólo hace dos años, que en el Ministerio del Interior nos separaran en el Registro a Rotarios y Masones.

Hay que resaltar, para que alguien diga algo más del Rotary no catalán, profusamente elogiado, y con razón, en el artículo, que el primer Club Rotario de la Europa Central fue el de Madrid, en 1923, que más tarde y antes de la Guerra Civil, el Cardenal Segura nos anatematizó, diciendo en una pastoral que nuestra filantropía (claro, éramos la competencia), pertenecía a la Iglesia y cuando le visitaron urgentemente, preocupados,  los presidentes de los Clubs de entonces, les dijo: “Quien no está con Cristo, está contra él”

¡Menuda barbaridad!, pues la mayoría de los rotarios españoles eran católicos y muchos de ellos en aquel entonces abandonaron sus Clubs ante tan beligerante afirmación.

En 1976 un mallorquín, como el que suscribe, Jaime Enseñat, seguía reuniendo a los supervivientes de Madrid en una sociedad llamada Arte y Turismo, hasta que el Ministro Fraga nos legalizó en 1977, por la intervención del también rotario, Nicolás Franco y Pascual de Pobil, en lo que intervino, pues era entonces subsecretario, Enrique Sánchez de León, luego Ministro de UCD y hoy rotario de mi Club.

Distinguidos miembros de los antiguos Clubs: Rudy Meyer, Adrián Piera, Antonio Camuñas, y tantos otros cuyos nombres he olvidado; actuales, los hijos de Jaime, Sebastián (+) y Tomeu, tuvieron mucho que ver en el por qué me hice rotario, pues también, como el autor del artículo, creía, y sigo creyendo, en el culto a la libertad y en el predominio de la Sociedad Civil sobre el Estado.¡Aviado estoy en nuestra España, funcionarial! Hoy pertenezco al Distrito 2201, de los tres que hay en España, y nuestro Gobernador es el gallego Alejandro Amoedo.

Rotary es la mayor ONG del mundo, con sus 15.000 Clubs y mas de 1.500.000 rotarios, que no sólo han contribuido a crear la ONU, sino que han sido capaces, con las aportaciones de todos, erradicar la Polio del Mundo, además de cientos de miles de programas a favor del tercer Mundo o de los discapacitados, o pobres en nuestro país.

Pero Rotary no es masón, los cargos sólo duran un año a nivel de  Club, de Distrito e Internacional, y que me disculpen los masones a quienes respeto, sobre todo a  aquellas logias que se dedican a la filantropía y a quienes critiqué recientemente con un calificativo inapropiado. Estamos apartados de todo secretismo o ritualismo además un masón puede ser rotario, aunque  son  los menos, como  lo puede ser un sacerdote, un ulema o un lama. Es más; el actual Papa fue rotario de un club de Milán. Nuestros nombres son públicos y figuran en todas nuestras guías y cualquiera o quienquiera puede acudir a un Club Rotario a participar en una de las Discusiones, o Conferencias, y aportar su propia opinión, sin que sea mal recibido.

Tiene un pequeño gran defecto: hay que cenar, o comer, juntos, una vez a la semana, lo que tiene como resultado una disciplina permanente y una obesidad creciente. Pero el que no disfruta de esas sencillas reuniones con los amigos, pues se va, no es rotario. Singular es también el hecho de que no puede haber más de un rotario por dedicación o profesión en los Clubs. Ello evita los Lobbies y otras zarandajas similares. Nuestro pasado altruista lo deja todo bien claro.

El librepensador

 

 

Publicado por:

Diario Masónico

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Comments

  1. Roberto José De la Santísima Trinidad    

    El Rotary club en sus inicios no fue fundado para realizar servicio social, su primera obra social la realizan 6 años después de haberse fundado. Y no se puede negar su orígen masónico aunque no lo quieran aceptar. Los Rotarios se llaman compañeros, y en la Masoneria existe el grado de compañero, en el Rotary en sus inicios no permitían el ingreso de mujeres, al igual que la Masoneria, en el Rotary está prohibido hablar de política y religión, en la Masoneria también, en ambas organizaciones pueden pertenecer de todas las religiones y corrientes políticas, en el Rotary sus sesiones se inician con un golpe de mazo, en la Masoneria utiliza el mazo, la rueda Rotaria es un símbolo que los identifica, al igual que la escuadra y el compás de la Masoneria, si bien es cierto que el Rotary no existen rituales, en sus inicios el ingreso de un nuevo Rotario se hacía a través de una ceremonia muy particular en la que se le hacía entrar a una habitación oscura por medio de un jalón y una vez entraba al salón se le daba entrada y se le abotonaba. Otra singularidad es que antiguamente y hoy algunos clubes lo siguen haciendo, es que para el ingreso de un nuevo rotario se le hacía una investigación por medio de 3 Rotarios. Igual como en la Masoneria. El Rotary club también estuvo entre la lista de sectas, de la iglesia católica por ser una institución sin dogmas religiosos. En el año 1941 hubo un Director de Rumanía que le envió una carta a Paul Harris preguntándole si él era Mason y Paul le respondió que no era y que nunca perteneció a ella. Pero por esos años de guerras existía la persecución masónica de muerte por franco, Mussolini, hitler y ustedes podrán preguntarse, si Paul Harris hubiese contestado afirmativamente, hoy el Rotary no estuvieran sirviendo en el mundo. Otra característica similar es que antes el Rotary no publicitada sus obras, eran discretos con lo que hacían, al igual que la Masoneria, no publicita las obras que realiza. Es cuanto .’.

  2. Omar Daniel ADARO    

    No deben renegar de sus orígenes masónicos… quienes reniegan de sus orígenes…….

    Tanto su fundador, Paul Harris, como el resto de los socios fundadores del Rotary pertenecían a la francmasoneria norteamericana (como así también Melvin Jones co-fundador del Club de Leones)y le imprimieron al club características propias de dicha sociedad, como son el suprimir valoraciones políticas o religiosas dentro de las reuniones o convocar a líderes como miembros de la organización y la filantropía.

    Historia
    El primer club de servicio del mundo, un club rotario, fue fundado en 1905 en la ciudad de Chicago por el abogado Paul Harris y tres amigos suyos, todos francmasones.

    Los primeros cuatro rotarios, todos masones: Gustavus Loehr , Silvester Schiele, Hiram Shorey y Paul Harris.

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