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La extensión del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (I)

 

 

 

 

Por Iván Herrera Michel. 33º.

No se debe confundir la organización institucional y estructural de las Logias modernas con los sistemas rituales que emplea.

Las Logias Especulativas de finales del siglo XVI contaban con dos Grados: Aprendiz y Compañero. Las Constituciones de Anderson de 1723 que inician lo que podría llamarse el Derecho Masónico del Simbolismo, no disponen otra cosa. Posteriormente, en 1738, con una nueva redacción de las Constituciones de Anderson se recoge oficialmente el Grado de Maestro, recién creado una década antes, y se acepta que el primero contenga un mensaje moral, el segundo invite al estudio de las ciencias experimentales y el tercero adopte la leyenda de Hiram.

Quedan en el aire algunos enigmas: ¿Porqué aquellos innovadores complementaron la formación Masónica con el relato de la muerte de Hiram?

¿Cómo entender la dignidad de su función? ¿Por qué reemplazar el discurso arquitectónico por una leyenda de origen religioso?. Son numerosos los interrogantes que surgen de esta alteración de aquella Masonería especulativa inicial que, con el paso de los años, dio lugar a una multitud de sistemas de altos Grados.

El libreto del nuevo Grado de Maestro, habría de constituirse en el corazón de una dramaturgia revelada por episodios a través de un ciclo de niveles que contienen elementos simbólicos y filosóficos que se ensamblan unos a otros complementariamente. Es decir, que su argumentación no se agota en la franja Simbólica del Rito sino que se interna en sus Grados altos.

Así empieza a vislumbrarse la distinción entre una Masonería ordinaria (o inglesa) y una Masonería llamada “tradicional” (o escocesa).

Una revelación de la aparición de una nueva y especial Masonería en Europa continental aparece con las Ordenanzas Generales de la Gran Logia de Francia de 1743, que advierte sobre Hermanos que “se presentan bajo el título de Maestros Escoceses”.

En Francia, la presencia de Logias de sello escocés preocupa a la Gran Logia de Londres, que promueve desde 1729 la creación de otros Talleres concurrentes. Como consecuencia, los primeros años de la Masonería moderna en Francia van a estar signados por la rivalidad y competencia entre las llamadas Logias “Inglesas” y las denominadas “Escocesas”.

Para la debida comprensión del caldo de cultivo primigenio del R:. E:. A:. y A:. no hay que perder de vista la evolución particular de la línea escocesa que le sirve de hilo conductor.

Sostiene Oscar Albert, en su libro “Historia General de la Masonería” (Editorial Mitre, 1985, Barcelona, España) que la primera mención del término “Escocés” aparece en 1742 en una carta del Abate Pérau que señala la existencia “.. de cierta tendencia que llaman escocesa, superior en lo que se pretende, a los Masones comunes, y que tienen sus secretos apartes… Puedo asegurar audazmente que ellos tienen algún secreto particular y son extremadamente celosos de él, puesto que lo ocultan a los mismos Maestros de la Masonería”.

Por otra parte, el origen escocés y probablemente militar de los Masones precursores del R:. E:. A:. y A:., le aporta el rigor en la practica ritualística, el respeto por las jerarquías y la inclinación hacia la función caballeresca de corte iniciatico que supone el trabajar en él.

Cada Rito posee variantes propias del contenido ético, científico y legendario, de los tres Grados Simbólicos, a los cuales complementan, sin negarles su esencia.

Los Ritos solo tocan en el Simbolismo lo atinente a la decoración de la Logia, la distribución de sus Dignidades y Oficiales, los Signos de Orden, los Toques, las Palabras de Paso y Sagradas, las Baterías y las Marchas. Si observamos estos tópicos en las Grandes Logias colombianas y consultamos cualquier diccionario Masónico nos damos cuenta que en Colombia todas practican el R:. E:. A:. y A:. y no otro, a pesar de que un puñado de sus Logias jurisdiccionadas lo hacen en el de York o el Francés. Luego, es innegable que existe un componente Simbólico en los Ritos E:. A:. y A:., Francés y de York.

En la “Conferencia de Supremos Consejos del R:. E:. A:. y A:.”, celebrada en París, Francia, en 1929, se acordó por parte de los allí representados que “En países donde existan organizaciones Masónicas Azules o Simbólicas, los Supremos Consejos se abstendrán de toda injerencia en la legislación, organización y administración de estos cuerpos Masónicos”.

Por esta y otras razones históricas, las Grandes Logias poseen Constituciones y Estatutos Generales propios, así como Comisiones Permanentes y funcionarios elegidos democráticamente por Maestros Masones, independientemente de los Estatutos, Comisiones Permanentes y funcionarios del Supremo Consejo del R:. E:. A:. y A:. al que pertenezcan sus miembros. Sin contar con que cuentan en lo civil con personería jurídica, cuentas bancarias y hasta identificación tributaria independiente.

Para la Masonería Simbólica, las normas supremas vinculantes están constituidas por las Constituciones de Anderson de 1723, y en el caso de la anglosajona con las reformas de 1738.

Los numerosos listados de Landmarks, Antiguos Usos y Costumbres, etc. que han sido redactados desde mediados del siglo XIX, son auxiliares provenientes de la tradición oral, útiles para la interpretación, extensión y comprensión del hecho y las reglamentaciones Masónicas. La confusión nace cuando, haciendo uso de la semántica, se pretende dar prioridad dogmática a un listado en especial redactado en el siglo XIX o en el XX, o referirse a él simplemente como “los Landmarks”.

En materia de Legislación del R:. E:. A:. y A:. las normativas universalmente reconocidas son las Constituciones de 1762 y 1786 atribuidas impropiamente a Federico II, Rey de Prusia, y, en la gran mayoría de los casos, las Reformas a ellas introducidas “con la legítima exigencia de la civilización moderna” en el Congreso Universal de todos los Supremos Consejos del R:. E:. A:. y A:. celebrado en Lausana, Suiza, del 6 al 22 de septiembre de 1875, “por invitación expresa y formal de Supremo Consejo de este país.

Con el objeto de deliberar reunidos sobre un nuevo Tratado de Alianza y Confederación entre las Potencias Masónicas Escocesas, y para armonizar con las exigencias legitimas de la civilización moderna el texto de las Grandes Constituciones de 1786 y los rituales de la Orden.” (resaltado tomado del preámbulo del Tratado de Unión, Alianza y Confederación de los Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, firmado en Lausana, Suiza, el 22 de septiembre de 1875).

Las reformas de Lausana fueron redactadas en el texto original en francés y latín, y se encuentran presididas por “siete puntos principales de la doctrina antigua e imprescriptible de nuestra Orden” y una Declaración de principios.

Por último se adjunta a ellas un texto de 96 páginas con indicación expresa de que el Rito Escocés Antiguo y Aceptado consta de 33 Grados con una minuciosa indicación de formulas, señas, palabras de paso, tocamiento y baterías de cada uno de ellos. Es una lastima que estos textos rectores no se difundan mucho, sino apenas un corto resumen de ellos.

Visto en Masones en Lengua española

 

 

 

Publicado por:

Diario Masónico

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Comments

  1. Jotenegro    

    En síntesis muy concreta..el tercer grado…con la Leyenda Hirámica, viene a complementar lo obrado,hasta aquel momento, en el Arte Real en lo meramente operativo…es decir, le dio a la Masonería la espiritualidad que le faltaba para ser perfecta. Ese es el fin de lo operativo por lo especulativo. No solo de pan vive el hombre.

  2. JOSE MANUEL LOZA OBLITAS    

    SOBRE
    “La extensión del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (I)”,

    Gracias queridos hermanos por las importantes e ilustrativas planchas que publican, las que, por supuesto, tienen que ser leídas por los hermanos que tienen la suerte de encontrarlas y, como es lógico en todo masón, procesarlas y reflexionarlas, de acuerdo a sus conocimientos, a la investigación, a la inteligencia y a la razón, que son los instrumentos que tiene el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
    Leí atentamente el trabajo titulado “La extensión del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (I)”, del I.: y P.: H.: Iván Herrera Michel. 33º, en el que hace una referencia al Rito del cual es la máxima autoridad, extrañándose que se haya incorporado la leyenda de Hiram en el Grado Tercero.
    Señala que en las Constituciones de Anderson de 1738 “se acepta que el primero contenga un mensaje moral, el segundo invite al estudio de las ciencias experimentales y el tercero adopte la leyenda de Hiram”.
    “Quedan en el aire algunos enigmas: ¿Por qué aquellos innovadores complementaron la formación Masónica con el relato de la muerte de Hiram? ¿Cómo entender la dignidad de su función? ¿Por qué reemplazar el discurso arquitectónico por una leyenda de origen religioso?”, se pregunta el Q.: H.:
    Yo creo, con el respeto que me merece la investidura y la sabiduría del que expone, que el masón, especialmente del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, del Primero al Grado 33, debe reflexionar y adentrarse más allá de los textos que los repetimos en cada tenida y ceremonia, para encontrar en ellos la Verdad que lleva consigo la masonería y la Verdad que cada uno de nosotros tenemos que adquirir, sin que ello signifique contradecir o efectuar interpretaciones con matices totalmente equivocados.
    Lo importante es leer y reflexionar los rituales de iniciación, de aumento de salario y exaltación, del Rito, en los que no encontramos dogmas o relatos religiosos, ya que Hiram no es el mismo que el de la Biblia, y en ellos encontraremos una rica historia de la humanidad y los valores que debemos practicar los masones. La masonería es simbólica y los símbolos también se encuentran en los relatos que se hacen.
    Con las disculpas del caso, reciban un TAF.
    José Manuel Loza Oblitas
    Ex V.: M.: R.: L.: “Génesis” No 68
    Gran Logia de Bolivia
    Valle de La Paz

  3. JOSE MANUEL LOZA OBLITAS    

    SOBRE LA PLANCHA
    “La extensión del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (I)”,

    Gracias queridos hermanos por las importantes e ilustrativas planchas que publican, las que, por supuesto, tienen que ser leídas por los hermanos que tienen la suerte de encontrarlas y, como es lógico en todo masón, procesarlas y reflexionarlas, de acuerdo a sus conocimientos, a la investigación, a la inteligencia y a la razón, que son los instrumentos que tiene el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
    Leí atentamente el trabajo titulado “La extensión del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (I)”, del I.: y P.: H.: Iván Herrera Michel. 33º, en el que hace una referencia al Rito del cual es la máxima autoridad, extrañándose que se haya incorporado la leyenda de Hiram en el Grado Tercero.
    Señala que en las Constituciones de Anderson de 1738 “se acepta que el primero contenga un mensaje moral, el segundo invite al estudio de las ciencias experimentales y el tercero adopte la leyenda de Hiram”.
    “Quedan en el aire algunos enigmas: ¿Por qué aquellos innovadores complementaron la formación Masónica con el relato de la muerte de Hiram? ¿Cómo entender la dignidad de su función? ¿Por qué reemplazar el discurso arquitectónico por una leyenda de origen religioso?”, se pregunta el Q.: H.:
    Yo creo, con el respeto que me merece la investidura y la sabiduría del que expone, que el masón, especialmente del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, del Primero al Grado 33, debe reflexionar y adentrarse más allá de los textos que los repetimos en cada tenida y ceremonia, para encontrar en ellos la Verdad que lleva consigo la masonería y la Verdad que cada uno de nosotros tenemos que adquirir, sin que ello signifique contradecir o efectuar interpretaciones con matices totalmente equivocados.
    Lo importante es leer y reflexionar los rituales de iniciación, de aumento de salario y exaltación, del Rito, en los que no encontramos dogmas o relatos religiosos, ya que Hiram no es el mismo que el de la Biblia, y en ellos encontraremos una rica historia de la humanidad y los valores que debemos practicar los masones. La masonería es simbólica y los símbolos también se encuentran en los relatos que se hacen.
    Con las disculpas del caso, reciban un TAF.
    José Manuel Loza Oblitas
    Ex V.: M.: R.: L.: “Génesis” No 68
    Gran Logia de Bolivia
    Valle de La Paz

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