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De la verdad, la hipocresía y la buena educación

 

 

 

Rafael Ruiz Martos 32º

Llevo una temporada oyendo por todas partes una palabra, VERDAD.

Y me causa pavor, todos la utilizan y hasta diría que con mucha ligereza. Se oye en la calle, entre niños, al mismo tiempo que cruzan los dedos y te hace gracia, se oye entre adultos, mas o menos dueños de su lenguaje; se oye en la F.·. M.·.. Donde tratamos tanto de medir nuestras palabras como nuestros actos y os diré que a mí me pone la carne de gallina, me parece tan profunda y tan cambiante que procuro cuando estoy obligado; a utilizar la expresión de: “Según creo yo”.

Otra de las palabras que se utilizan y casi siempre junto a la anterior, es HIPOCRESÍA, esta va unida a las actuaciones del individuo y a la comunicación social.

Pero vayamos primero con las definiciones para que estemos todos en un mismo plano.

Verdad del latín veritas, veritatis, que quiere decir: conformidad de la cosa con el concepto que de ellas forma la mente. Otra definición: conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa. Una tercera definición y muy importante, sería: Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna. Existen muchas mas, pero irían unidas a otro sujeto.

Si nos fijamos bien, las dos primeras definiciones van referidas a lo que el individuo entiende y la tercera va a una propiedad del sujeto; pero no de sus adjetivos. Así podré decir que es verdad que esto es un coche pero tendré dificultad en decir que ese coche, es un coche bueno o malo, eso irá en mi razonamiento; que al final será mi conocimiento. Puedo decir que soy un hombre, pero habrá discusión al querer categorizarme.

Hipocresía. Fingimiento y apariencia de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

Estas son definiciones de la Real Academia Española y sí nos paramos a pensar en ellas, vemos que no sólo están bien definidas, son muy claras, ¿donde está el problema?

Si nos atenemos a la definición de Verdad, veremos que en ella se especifica como conformidad que tiene el individuo con el concepto que de ellas forma la mente, no hay duda que nuestras mentes; son las que forman los conceptos y los almacenan en lo que llama memoria.

¿De cómo se forma un concepto? Creo, que sin meterme en grandes profundidades; puedo asegurar, en una recepción de sensaciones, sean visuales, auditivas, etc. y otras educacionales.

Según el grado de desarrollo o de experiencias del individuo, este concepto se va enriqueciendo.

Me imagino que unas neuronas puestas en contacto con otras llegan a una especie de neurona memoria; que no es otra cosa que la receptora de múltiples contactos; casi como un esquema eléctrico o electrónico. Esta es la forma mas simple, pero claro está, no solo intervienen estos factores; existe algo que destacaba Ortega; “sus circunstancias”.

Es decir, que aun teniendo las sensaciones y la educación; el estado del individuo es continuamente variable, dependiendo desde su alimentación a otras sensaciones que se perciben sin casi prestarles atención. Pero que realizan su función y nos cambian el estado de ánimo; en este caso el concepto, enriquecido, ha cambiado y hasta puede que volvamos a reasumirlo; pero eso será realizando un esfuerzo.

Toda la complejidad de esa maravillosa máquina que es nuestro cerebro; me hace asegurar que mis conceptos son mutantes, sí en mí, los conceptos son mutantes, sería absurdo creer, que el concepto que tiene otro individuo sobre el mismo objeto o tema, pueda ser igual, aun pareciéndonos semejantes y sí me apuro casi idénticos; tendremos matices que lo diferencian. luego acepto que cuando damos definiciones de conceptos pueden ser dispares, pero que cumplen la condición de VERDAD, los niños dicen la verdad, su verdad, los ebrios dicen su verdad. Los esquizoides también; aunque sean alucinaciones, y yo también, pero no tienen nada que ver la una con la otra.

Fijémonos bien que no digo parte de la VERDAD; digo simplemente la verdad según definición de la R.A.E.

La segunda definición decía bien claramente “conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa” sí he aceptado lo anterior, no es menos lógico que lo que yo diga ahora mismo y en lo que estoy completamente conforme, varíe con el simple comentario de un interlocutor y su razonamiento, creo que esto pueda parecer más difícil de aceptar, pues tenemos “por educación” que no debemos ser veletas o cambiantes, al menos tan rápidamente. Les recuerdo aquello de Aristóteles que… “un medio entre dos extremos”.

La tercera definición decía “Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna”; podemosaceptarla sí no interviene el factor tiempo. Esta definición va claramente dirigida a la cosa, es decir, a algo que tocamos; material, pero sin adjetivos, que solo puede entrar en discusión cuando entran las variables de idioma o habla de un lugar, vamos; la semántica.

Luego, puedo asegurar, que lo que me dicen, es verdad y lo que digo, es verdad, pero no creo que estamos hablando de la VERDAD, o al menos de esa verdad de la que decimos tener una parte, de la que algunos se creen poseedores, de la que a mi me da pavor.

No, no es esa la VERDAD que causa las guerras y los conflictos, esa es otra VERDAD, pero… de verdad y valga la redundancia, eso se llama ¿VERDAD?.

¿No será que hemos cambiado el nombre a CONOCIMIENTO? ¿A esa famosa “G” que tenemos los Masones? , Yo creo que sí, que lo que decimos Verdad no es otra cosa que conocimiento, gnosis y que además le añadimos implícitamente el certificado de que tenemos la capacidad de bien ejecutarlo y hasta no toleramos fácilmente la interferencia de otro sujeto.

No tengo duda, esto es lo que creemos que es la verdad y de la que por falsa modestia; hasta decimos que tenemos parte de la verdad, y.. ¿ Sólo con parte del conocimiento queremos modificar o corregir algo?. Por favor, nunca dejaría a mi nieto que empieza a escribir; que haga una carta para reclamar a hacienda, no, el conocimiento, lo que vamos aprendiendo y aprehendiendo, no debe llamarse verdad, es conocimiento; puro y simple.

HIPOCRESÍA es según la R.A.E., un fingimiento y apariencia de cualidades que no se tienen.

Sí. Creo que el ser humano cae muchas veces en la hipocresía; en fingir un sentimiento que no posee y que se practica regularmente, pero esto lo explicaré después de hablar del otro apartado del Balaustre.

LA BUENA EDUCACIÓN.

Debería primero definir Educación, concepto que utilizo muy frecuentemente, y que según la R.A.E., es la acción de educar, siendo educar, según la R.A.E., dirigir, encaminar; doctrinar y hasta perfeccionar y afinar los sentidos. Esto se hace en la Escuela, entendiendo por escuela todas las que a lo largo de la vida podemos frecuentar para perfeccionarnos, pero en la educación, influye y mucho, el medio, vamos; otra vez las circunstancias de Ortega.

La educación la podemos calificar y decir si es buena o mala; es mas fácil calificarla si se trata de la urbanidad, del comportamiento del individuo en la sociedad que lo rodea. Ahí decimos que tiene buena educación o mala sin temor a equivocarnos; pero no olvidemos que educar es también perfeccionar o afinar los sentidos y estos también se perfeccionan con la práctica, fuera de la escuela, nuestros comportamientos en logia, se perfeccionan con la simple asistencia; nuestras intervenciones se aprenden practicándolas, sabemos callar, usar el tono, etc.

Todo eso se aprende y como no, se aprende a escuchar, aunque el interlocutor no sepa de que habla, se aprende a sonreír, se aprenden toda una serie de normas que esconden muchas veces nuestros sentimientos; vamos que fingimos sentimientos contrarios. Pero… ¿no es esto lo que definíamos como hipocresía?. Vuelvo a Aristóteles “un medio entre dos extremos”.

No es la Educación sinónimo de hipocresía, pero si es la educación una aceptación, no digo tolerancia, de unas normas que nos hacen comportar o fingir sentimientos contrarios a los que tenemos, pero….. ¿es esto INTOLERABLE?, La sociedad tolera estos comportamientos, hasta critica que no se tengan.

Después de todo esto, de hablar de la Verdad, de la Hipocresía y de la Buena Educación, de forma tan somera, pues esto es materia para tesis.

¿Por qué sigue causándome pavor cuando se habla de la VERDAD?. Muy simple, cuando se tiene aceptado que Verdad está considerado como Conocimiento, cuando la Educación me obligar a fingir sentimientos, es decir a ser hipócrita.

Vuelvo a aquellos que son portadores del Conocimiento, que lo han adquirido; que están certificados para ejecutarlo y veo que quieren transmitirlos, dar conocimiento.

Pero fuera de la Universidad y lo que es mas grave; de materias por las que no están certificados, pero que basándose en otra certificación, los queremos hacer garantes de conocimientos otros. Vemos a militares con grandes conocimientos en Defensa y Ataque que quieren enseñar a gobernar un país, vemos gobernantes que dirigen de forma diferente, y a todos, permítanme; se les presupone el conocimiento y…. ¿cómo hemos llegado a tal estado?.

El individuo, por sus capacidades, se gana un respeto en la sociedad; por sus conocimientos se le da crédito en otros conocimientos en los que no se le pide certificación; es persona competente en tal materia y por aproximación.

Se le presupone competente en otra y hasta tiene conocimientos, seguro que más que su interlocutor y aceptan sus consejos, esto le hace crecer en él mismo, pero no en su conocimiento, nosotros simplemente le escuchamos y aseveramos su discurso, mientras que no intervenga otro, con razonamiento suficiente, que haga cambiar el concepto que nos habíamos formado.

El drama reside en cuanto se nos pone a nosotros; que reconocemos poco conocimiento en el asunto, como notarios de los interlocutores, ahí tenemos que hacer un enorme ejercicio para dar mayor crédito a uno que a otro y nosotros sabemos que no somos competentes en el asunto.

Pero se nos obliga a tomar partido, y lo tomamos muchas veces guiados por la simpatía; la afectividad o para que nos dejen tranquilos, pero no nos tomamos el tiempo necesario para estudiar el asunto y emitimos un juicio, digo conocimiento; sin tenerlo. En ese momento alguien se siente dañado, y corre el velo de nuestra ignorancia; dándonos las razones que demuestran nuestro error, y hasta somos criticado por no tener conocimiento, pero veamos; ¿es que debemos tener conocimiento de todas las materias?.

O…. ¿de las materias que quiere mi interlocutor? ¿Es que no puedo adquirir los conocimientos que a mí me interesan?. ¿Por qué se adquiere el conocimiento?

Primero, por una necesidad o interés que tiene el individuo, y lo adquiere en cualquiera de esas fabulosas Escuelas o Universidades, donde profesores competentes del momento, transmiten su conocimiento y evalúan nuestro desarrollo, donde los mismos doctos en la materia, desearían que el nivel de su transmisión, alcance al máximo de sus seguidores.

¿Cómo es posible que esos otros poseedores de conocimientos levanten tribunas en cualquier lugar?. No para transmitir conocimiento como dicen pretender, sólo quieren conducirnos, guiarnos, es decir, educarnos. Pero… ¿ qué son? ¿Doctos en el conocimiento?. O.. ¿Educadores?.

El conocimiento se adquiere por las múltiples vías existentes; según la capacidad del individuo y que luego aplicará según el certificado que lo acredita. Pero… ¿ por qué el conocimiento transformado por error en Verdad me causa pavor?. ¿Es causa de guerras y conflictos?.

No es lógico, el conocimiento que yo tengo y el que tu tienes, es adquirido; no importa donde ni como, es adquirido, y tiene el terrible problema de que es mutante, dinámico y basado en errores anteriores y en escuelas contradictorias y que sólo cuando se ejecuta.

Demuestra sus errores para dar paso a otros conocimientos; ¿esto es la causa de conflicto?. No, lo que me causa pavor; es la no-aceptación de la mutación y la soberbia de no aceptar otra escuela, ese esfuerzo que tuvimos que realizar para alcanzar el conocimiento, lo vemos vapuleado y no lo aceptamos, tenemos que imponerlo, sacar fruto a nuestro esfuerzo; y sólo cuando en ejercicio de reflexión, consensuamos conocimientos; avanzamos en paz.

Fuente. Revista Zenit nº 3, Revista Digital del Supremo Consejo del Grado 33 y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para España

Publicado por:

Diario Masónico

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