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Presencia y Evolución de la Masonería en el Siglo XXI

 

 

 

León Zeldis, FPS, 33°
PSGC, Supremo Consejo del Rito Escocés del Estado de Israel
Gran Maestro Adjunto Honorario
Editor, El Francmasón Israelí

Es apropiado hacer un alto en el camino, desentenderse por un momento de las vicisitudes de la vida cotidiana, para reflexionar brevemente sobre la situación actual de la Francmasonería en el mundo, y sus perspectivas de supervivencia en este siglo

Y no se sorprendan por haber empleado el término supervivencia, aunque parezca reflejar un pesimismo injustificado en nuestro país. Es un hecho incontestable que las órdenes masónicas en algunos países – justamente aquellos donde la Masonería alcanzo su mayor auge y prestigio, están enfrentando una situación desmedrada, una paulatina disminución de su caudal humano, el envejecimiento de sus columnas, y renovados ataques desde distintos frentes. Junto con ello, las divisiones y fragmentaciones que han caracterizado la historia de la Masonería mundial desde sus comienzos, no muestran señal de disminuir, e incluso parecen exacerbarse.

En este trabajo trataré de examinar los factores que han llevado a esta situación, las soluciones que han sido propuestas, los procesos en evolución, y los posible medios con que la Masonería deberá enfrentar los desafíos del futuro.

Hay un dicho hebreo, que dice que desde la destrucción del Templo de Jerusalén, la profecía quedó entregada en manos de los niños y los locos. No me cuento, por cierto, en la primera categoría, y tengo la presunción de no estar incluído en la segunda, aunque de ello sean ustedes mejores jueces que yo mismo.

También Samuel Goldwyn se refirió a este tema, cuando declaró que las previsiones son inciertas, especialmente respecto al futuro.

Por lo tanto, reciban mis observaciones y previsiones no como augurios sibilinos, sino más bien como las elucubraciones de quien ama nuestra institución, cree que cumple una función irreemplazable, y espera fervientemente que encuentre el camino del desarrollo y el progreso, buscando, como siempre, no su propio beneficio, sino el de la sociedad en que vivimos.

Los antecedentes

No cabe duda que el mundo actual, de fines del siglo, es muy distinto del mundo que conocíamos hace unas pocas décadas atrás, y ya no hablar del mundo de nuestros padres o abuelos. Bien se ha definido nuestra época como la era de la comunicación. El impresionante desarrollo de la electrónica, que se ha transformado en la primerísima industria mundial, sobrepasando todas las industrias antes conocidas, así como sus aplicaciones en la comunicación, están transformando de manera radical la forma como la gente trabaja, se entretiene y hace sus compras.

Otro de los factores que han introducido cambios radicales en nuestro ritmo de vida es la facilidad y velocidad de los transportes. El desarrollo de las comunicaciones aéreas, los trenes superveloces, las redes de caminos y su concomitante, los millones de automóviles, todo ello ha contribuido a crear esta “aldea mundial” de la que hablaba un escritor no hace mucho.

Observemos el cambio producido desde la introducción del teléfono, en 1876, por el escocés Alexander Graham Bell. Dieciséis años antes, en 1860 – hace sólo 139 años, o sea cinco o seis generaciones atrás – se introdujo el primer tranvía (arrastrado por caballos), y en Titusville, Pennsylvania, se construyó la primera refinería de petróleo.

Dentro del término de nuestras vidas, de muchos de los aquí presentes, en la última mitad del presente siglo hemos visto la introducción de la televisión, la computadora personal, y luego la portátil, el fax, los teléfonos celulares, las transmisiones por satélite, y finalmente el Internet. Ese Internet con mayúscula, cuyo gigantesco desarrollo nadie pudo prever.

Todos estos cambios afectan directamente el modo de vida de la gente. La vida es más rápida, las oportunidades son mayores, el tiempo es escaso. La competencia en el trabajo, en la industria y el comercio, es incomparablemente mayor que hace una generación atrás. Todo esto ya fue observado por Alvin Toffler en su libro ” El shock del futuro”, publicado en 1970 y todavía actual.

Otro cambio social importante es la transformación del grupo familiar. La mujer que trabaja ya no es la excepción sino la norma. En una encuesta reciente en Dakota del Sur, en los Estados Unidos, alrededor del 95 porciento de las madres con hijos en casa trabajan fuera del hogar. 1 Las personas tienen menos tiempo libre, y junto con eso, la gama de actividades en las que pueden ocupar el tiempo disponible es inmensamente variada. El núcleo familiar, asimismo, ha evolucionado. Los hijos se independizan mucho antes, los divorcios son más frecuentes, las familias con un sólo padre son más numerosas, las raíces son menos profundas.

Esto se refleja también en el trabajo. Las personas cambian de empleo con mayor facilidad, muchas veces cambian también de profesión. La persona ambiciosa, que quiere progresar en la vida, ya no siente lealtad hacia su empleador, sino que busca su adelanto cambiando de trabajo.

Vemos también la fragmentación de naciones por conflictos étnicos, religiosos y culturales y el uso del terrorismo como instrumento político.

¿Pueden todas estas transformaciones no afectar también a nuestra Orden? Sería imprudente pretenderlo. Si bien es cierto que los hombres en general son reacios a cambiar sus ideas, sus hábitos, su forma de vida, los factores externos, las fuerzas sociales y los cambios tecnológicos les obligan inescapablemente a reconsiderar sus actitudes y buscar acomodo con las nuevas circunstancias. Aunque estos procesos sean generalmente lentos, a veces son producto de guerras o revoluciones, e incluso en tiempo de paz su velocidad va en aumento.

La Francmasonería no puede escapar a estos procesos históricos. Sin embargo, es preciso subrayar que los problemas que enfrenta la Masonería no son los mismos en todos los países. No es posible generalizar, ya que las Grandes Logias se diferencian no sólo en sus Constituciones y rituales, sino también en su historia y tradición, y en el entorno social donde se encuentran.

Tomemos el ejemplo de los Estados Unidos, el país con el mayor número de Masones del mundo. Al comienzo del siglo, la Masonería regular de los Estados Unidos contaba unos 840.000 miembros. Pertenecer a una logia masonica era considerado un galardón. La Masonería, así como otras asociaciones fraternales, creció rápidamente, y pese a un transitorio descenso en la época de la gran depresión de los años treinta, alcanzó su punto máximo en 1959, con más de cuatro millones de miembros. Sin embargo, a partir del año siguiente, de 1960, comenzó la declinación que continua de forma ininterrumpida hasta el día de hoy. En 1990, el total de Masones en las Grandes Logias estadounidenses sumaba poco más de dos millones y medio, y se estima que en el año 2000 habrá solamente 1.845.000 en todos los Estados Unidos; es decir, en menos de medio siglo, el número de Masones diminuyó en un 54 porciento.

Un hecho interesante, descubierto por el Hermano John Belton, Venerable Maestro de la Logia Internet No. 9659 bajo la obediencia de la Gran Logia de Inglaterra, es que la disminución resulta no sólo del menor número de profanos que ingresan a la Orden, sino especialmente, porque los Masones se retiran voluntaria u obligatoriamente después de períodos cada vez más cortos de permanencia en sus Logias. Por ejemplo, un estudio estadístico de ocho Logias en Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y Australia reveló que el tiempo medio de permanencia de los Masones que se retiraron o fueron eliminados por falta de pago, declinó de alrededor de 20 años en el período 1945-49 a sólo cuatro años en el período 1990-94. Es decir, no sólo que ingresan menos profanos, sino que aquellos que ingresan se quedan menos tiempo dentro de la Masonería.

La disminución en número de hermanos lleva acarreados serios problemas financieros para las Grandes Logias, acostumbradas a manejar cuantiosos fondos y con ellos hacer generosas contribuciones de beneficencia. La situación afecta también a los organismos laterales, como los Shriners, que tienen dificultad para financiar sus hospitales. Ha llegado a plantearse la posibilidad que los Shriners acepten masones sin que pertenezcan a los grados superiores, e incluso se ha propuesto que abran sus puertas a todo el mundo, desvinculándose totalmente de la Masonería.

Además de la contracción en sus números, se observa un envejecimiento paulatino. Se estima que en el año 2000 la edad media de los Masones estadounidenses será de 73 años, y puede aumentar a 78 años en el año 2010. Este fenómeno de empobrecimiento humano y material de las logias se observa también en otros países, especialmente, aunque no exclusivamente, en las Grandes Logias de habla inglesa. Por ejemplo, también en Alemania el número de Masones ha decrecido considerablemente en las últimas décadas.

En algunos otros países, aunque no se produzca el mismo fenómeno de contracción en su número de hermanos, sí se observa una pérdida de influencia en la vida pública.

Algunos observadores atribuyen la erosión de las logias masonicas a un cambio en la mentalidad de la gente. La revolución científico-tecnológica ha producido este fenómeno. Pero, ¿es que la mentalidad de las personas ha cambiando realmente?

Una reciente encuesta de la empresa Gallup, publicada en el diario Washington Post del 8 de agosto de este año (1999), revela que alrededor del 44 porciento de los norteamericanos cree en la historia de la creación que figura en la Biblia, es decir, que Dios creó al hombre más o menos en su estado actual hace unos 10.000 años. Un 40 porciento cree en la “evolución teísta”, la idea que Dios ha guiado los millones de años de evolución que culminaron en la humanidad. Sólo uno de cada 10 de los encuestados tenía una opinión decididamente secular o científica de la evolución.

Las ideas de los fundamentalistas cristianos no han cambiado mucho desde la época de Darwin..

Debemos dejar planteado que la mentalidad de los seres humanos no cambia. Lo que cambia son sus expectativas y posibilidades. La influencia del medio ambiente, de la familia y la sociedad, es un factor determinante. La actitud actual del hombre occidental – su weltanschauung – es fundamentalmente individualista y hedonista, tratando de obtener el maximo de satisfacción en su vida diaria, abrazando la última moda del momento, y descartándola pronto para dejarse seducir por otra. Hay una creciente disminución del espíritu cívico. Esto puede ser resultado de la creciente actitud de que el ciudadano espera y exige recibir lo que cree que le corresponde, pero es reacio a contribuir a la sociedad su parte. Lo que caracteriza a esta actitud es la falta de valores. Como lo señala el Hno. Luís Fuentealba Weber en un reciente trabajo: “Una concepción del universo no puede excluir los valores. Son éstos los que le otorgan un sentido a la vida humana, porque en la trama sobre la cual teje su explicación, la concepción del universo, ellos marcan las metas que hacen posible la marcha ascendente del hombre en su eterna busca del ideal.” 2

La imagen pública de la Masonería es un factor importante en el ingreso de profanos a la Orden. Un observador norteamericano describe así las ideas que tienen muchas personas acerca de la Francmasonería: es secreta y centro de conspiradores; es anacrónica; es antireligiosa – o incluso satánica; es un juego para niños grandes; no puede competir con la televisión; es sólo una institución filantrópica; no permite a la familia tomar parte; es un enigma. De todas estas apreciaciones, sólo una es positiva.

Otros críticos acusan la falla del liderazgo masónico, atribuyendo la crisis en las logias a una falta de dirección, entusiasmo y visión. Puede ser que haya casos aislados de liderazgo defectuoso, pero ningún líder puede actuar eficazmente sin el apoyo de sus subordinados. Lamentablemente, en muchas logias se observa una superabundancia de generales, pero pocos soldados. Fuera de eso, en la generación joven existe una actitud de rechazo de la autoridad en general. No sólo no aceptan el liderazgo de otros, sino que eluden asumir responsabilidades ellos mismos.

La inestabilidad del mundo contemporáneo, la veloz tranformación de la tecnología, el relativismo moral, el rechazo de toda autoridad, producen una sensación de inseguridad e incertidumbre. Paradojalmente, el rechazo de las religiones tradicionales conduce a muchos individuos no al racionalismo filosófico, sino que buscan asidero espiritual en un fúndamentalismo extremo, o bien les llevan a incorporarse a cultos y sectas que proliferan en épocas de crisis. Hemos sido testigos de los suicidios colectivos de algunos grupos, como el de la Guayana, y también el ataque con gases venenosos de una secta japonesa.

Si menciono todos estos problemas, aunque algunos o muchos de ellos no sean pertinentes en nuestro país, es porque son fenómenos universales que en la época actual, con los medios de comunicación que he señalado, terminarán por afectarnos a todos, sea donde sea que vivamos.

La situación actual

¿Cómo afrentan Las Grandes Logias del mundo estos problemas? Así como su problemática es diferente en cada jurisdicción, así también son distintas las medidas tomadas por las Logias intentando buscar soluciones.

En Estados Unidos, la Conferencia de Grandes Maestros estableció un “Comité de Renovación Masónica” para sentar pautas y preparar programas de ayuda a las Logias.

Algunas Grandes Logias de los Estados Unidos han intentado solucionar el problema de su empobrecimiento organizando lo que llaman “One-Day classes”, es decir, en un día se le otorgan a un numeroso grupo de profanos – se habla de cientos – los tres grados simbólicos consecutivamente. Luego, en los dos días de un fin de semana, el flamante Maestro Masón asciende del 4° grado al 32° e incluso puede ingresar a los Shriners el mismo día. Todavía no tenemos estadísticas que demuestren el resultado de este procedimiento, pero ya hay indicios que no se consigue el ingreso de personas realmente interesadas en participar activamente en las logias. La persona que no tiene tiempo para asistir a la logia y esperar su adelanto de manera regular, tampoco va a tener tiempo para asistir a la logia después de recibir sus tres grados en un día.

¿Qué puede absorber de Masonería el profano que atraviesa estas ceremonias, en las que es un simple espectador, junto con otros cientos de candidatos? La respuesta es evidente y no vale la pena profundizar el tema. Este procedimiento acelerado parece ser otro síntoma del vertiginoso ritmo de vida actual, cuando el hombre espera que todo sea instantáneo: el café, el matrimonio, y el divorcio.

Volvamos a los principios fundamentales que inspiraron a los primeros Masones especulativos y les impulsaron a crear la institución que conocemos. Estos principios se basan en una concepción humanista del mundo. El Hno. Horacio Oñate García en su libro Etica y Moral en el Mundo de Hoy cita a Ortega y Gasset, quien mantiene que el hombre es un determinado proyecto o programa de existencia, y la vida es el afán de realizar este proyecto en el mundo. Y agrega el Hno.. Oñate, que de esta realidad arrancan esas afirmaciones, tan esclarecedoras de la finalidad humana: el deber del hombre es convertirse en hombre, y el hombre debe ser el constructor de sí mismo.

Aquí tenemos, en breves palabras, resumido todo el ideario de la Francmasonería.

Lamentablemente, hay Logias que han perdido esta orientación, que siguen costumbres o tradiciones añejas, que les impiden desarrollarse y progresar. La tradición es indispensable, pero aferrarse a tradiciones como un ancla conduce al estancamiento. La tradición debe funcionar como una brújula, señalando la ruta, pero sin inmovilizar nuestro progreso.

Tomemos el caso de la prohibición de reclutar nuevos miembros, es decir, que no se puede invitar a un profano a que ingrese a la Orden, sino que se tiene que esperar que la iniciativa parta de él. Mal entendida, esta tradición conduce a la pérdida de más de un candidato que podría ser un valioso aporte a la Logia. Inducir a un hombre de valer a que se incorpore a nuestras columnas, explicándole qué es la Masonería, cuáles son los beneficios que otorga, cuáles son las obligaciones y los derechos del Masón, todo esto es permisible. Lo que no se puede admitir es el ingreso de profanos por obligación, por congraciarse con el jefe, por creer que así mejorarán sus perspectivas económicas, o por hacerle el favor a un amigo.

Otro problema que afecta directamente el normal desarrollo de la Masonería mundial es el dilema de la regularidad de las Grandes Logias, y su mutuo reconocimiento. Los cismas y divisiones – muchas veces, si no siempre, producto de personalidades en conflicto – han llevado a la desintegración de la Masonería en muchos países. Esto resulta en la interrogante sobre cuál de las partes en discordia es regular y debe recibir el reconocimiento.

Veamos los principios básicos establecidos por las Grandes Logias de Inglaterra, Escocia e Irlanda para otorgar su reconocimiento y establecer relaciones fraternales con otras Grandes Logias. La Gran Logia que solicita ser reconocida debe observar y practicar los siguientes principios, considerados “de tiempo inmemorial”:

1. La creencia en un Ser Supremo es condición indispensable para ser admitido en la Gran Logia.

2. La Biblia, conocida entre los Masones como Volumen de la Santa Ley, debe estar siempre abierto en las Logias, y todo candidato debe prestar juramento sobre ese libro, o sobre un volumen que su propia fe otorga santidad a un juramento o promesa.

3. Las tres Grandes Luces de la Francmasonería, que son el Volumen de la Santa Ley, la Escuadra y el Compás, debe estar siempre expuestos durante los trabajos de la Gran Logia y sus Logias subordinadas.

4. Sólo hombres son admitidos en la Gran Logia y sus Logias, y ninguna Logia tendrá relaciones masónicas de cualquier naturaleza con Logias Mixtas o Femeninas.

5. La Gran Logia tiene jurisdicción soberana sobre las Logias bajo su control. Será una organización responsable, independiente y autónoma, con exclusiva autoridad sobre los Grados Simbólicos de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón, y no comparte su autoridad con ningún Supremo Consejo u otra Potencia Masónica que pretenda supervisar dichos grados.

6. Todo miembro obedecerá fielmente las leyes de su país y no participará en ningún acto contrario a la paz y buen orden de la sociedad. Será siempre leal súbdito de su soberano o la autoridad constitucional de su patria.

7. En su capacidad de Masón, no permitirá la discusión de sus opiniones teológicas o políticas.

8. Los principios de los Antiguos Linderos, costumbres y usos de la Masonería serán observados estrictamente en todas las Logias.

Observamos que en estas condiciones no se menciona en absoluto la jurisdicción exclusiva en un territorio determinado. Esta es la famosa doctrina de la “territorialidad”, también conocida como la “Doctrina Americana”, establecida en la Convención de Baltimore en 1843, que prescribe el reconocimiento de sólo una Gran Logia en un territorio determinado. Esta doctrina, que fue aceptada casi exclusivamente por la Masonería anglosajona, tampoco fue observada por ella de manera consecuente. Por ejemplo, hay Logias individuales dependientes de una Gran Logia, distinta de aquella que gobierna el territorio donde se encuentran. Ahora mismo, la Gran Logia Unida de Inglaterra está considerando el reconocimiento – es decir reconocer la regularidad – de algunas Grandes Logias estatales de Brasil, sin dejar de reconocer al Gran Oriente.

Pero el ejemplo más palpable del derrumbe de ese mentado principio lo dan las Grandes Logias de negros en los Estados Unidos, las llamadas Grandes Logias Prince Hall, que por muchos años fueron consideradas irregulares. En la última década se ha producido un vuelco en la actitud de las Grandes Logias “blancas” o “caucásicas”, que han comenzado a establecer vínculos fraternales con sus congéneres de color dentro de su mismo territorio. También la Gran Logia Unida de Inglaterra tuvo que reconocer este cambio, ante la alternativa de estar obligada a romper sus relaciones con decenas de Grandes Logias estatales de los Estados Unidos, y ya ha reconocido a numerosas Grandes Logias Prince Hall.

Un indicio revelador es la reciente Asamblea de la Confederación de la Masonería Simbólica de Brasil, CMSB, realizada en el estado de Goiás con cerca de 800 participantes. El evento fue organizado por la Gran Logia de Goiás, y también con la asistencia del Gran Maestro del Gran Oriente del mismo estado, así como autoridades representativas de todos los estados brasileros y del exterior, entre ellos 26 Grandes Maestros, el Gobernador de Goiás, Marconi Perillo y otras personalidades masónicas y cívicas.

Entre los temas tratados mencionaré sólo algunos: “La Masonería Brasilera en el siglo XXI”, “Parlamento Masónico en el 3° milenio”, “La Masonería frente a la muerte”, y “Filosofía de la Masonería Simbólica”. Se destacó en el encuentro la “unidad dentro de la diversidad”. Como escribió el Hno. Aníbal Silva en el periódico Liberdade e União “En este mundo en crisis, atravesando una época de metamórfosis moral y ética, es urgente pensar y resumir nuestra línea de tradición y volver a escribirnos en la Historia”.

Quizás me adelanto a la parte final de mi exposición, pero voy a aventurar una previsión (con una venia a Samuel Goldwyn), y es que toda la maraña de la regularidad masónica y el reconocimiento mutuo entre Grandes Logias tendrá que llegar a una solución dentro del siglo venidero, y cuanto antes mejor, porque ha llegado a extremos absurdos, contrarios tanto a la lógica como a los intereses mismos de la Francmasonería mundial.

Nuestro deber, como escribió hace unos meses el Hermano Enrique Neiman, 3 es caminar por el sendero de la comumcación humana. Dentro del ámbito de la logia, esto se traduce en un esfuerzo constante de educación e instrucción, que son dos procesos complementarias, uno extrayendo o haciendo conscientes los conceptos que queremos inculcar, y el otro introduciéndolos.

El papel de la Masonería en el mundo sigue siendo el mismo, sus objetivos no han cambiado, pero sí pueden y deben cambiar los medios que utiliza para alcanzarlos.

Debemos actuar como los remeros, que impulsan el bote hacia adelante pero con la vista fija hacia atrás.

Un tema dificil de tratar por lo delicado, es el papel de la mujer en la Masonería. Por una parte, nuestras tradiciones, tomadas de las corporaciones medievales, excluyen a la mujer de las logias masónicas. Me apresuro a reconocer que existen logias femeninas y también logias mixtas o andróginas, pero me estoy circunscribiendo a la Masonería regular, la que es practicada por la inmensa mayoría de los masones del mundo.

Por otra parte, el avance de la mujer en los países occidentales, y en algunos de los orientales, para alcanzar esa igualdad de derechos proclamada por la Declaración Universal de Derechos Hermanos, encuentra expresión en decisiones judiciales que ya han obligado a otras organizaciones como el Rotary, la Bené Berit y otras a admitir mujeres en sus filas. Existen universidades que hasta hace pocos años estaban segregadas según el sexo, hoy están todas integradas. Lo mismo ocurre en las fuerzas armadas de muchos países.

¿Cuánto tiempo más podrán nuestras Logias mantener cerradas las puertas ante este desarrollo? Lo ignoro, pero se trata de una interrogante que merece cuidadoso examen por las directivas de las Grandes Logias, para buscar soluciones antes que se les imponga una reforma forzada.

En algunos países se han creado organizaciones paramasónicas especílmente con el objeto de darles a las mujeres la posibilidad de vivenciar la experiencia de la fraternidad masónica. La Orden de la Estrella Oriental ( Eastern Star) es un ejemplo, pero también hay otras. Esto no satisface plenamente las aspiraciones de algunas mujeres, y por este motivo han levantado columnas las logias femenidas. En Inglaterra, por ejemplo, la Orden Masónica Femenina cuenta ya con varias decenas de miles de miembros. Curiosamente, se tratan entre ellas de “hermanos”, y la mujer que preside la Logia es Venerable Maestro.

El mundo enfrenta desafíos inconmensurablemente más serios que aquellos que aquejaban las generaciones anteriores. Los problemas de la destrucción ecológica, la desforestación, la contaminación del aire y el agua, la sobreexplotación de los recursos marítimos, el desperdicio de los recursos naturales, el aumento demográfico incontrolado, el aumento de la temperatura mundial, con los consecuentes transtornos meteorológicos.

Las Cámaras de Verano realizadas a comienzos del presente año se abocaron a estos problemas, enfocando cuatro temas impactantes de la actualidad: comunicación, globalización, biotécnica y medio ambiente. Todos ellos procesos de transformación que afectan directamente nuestras vidas y no pueden ser ignorados por la Francmasonería.

Cuando las cuatro logias londinenses se organizaron en 1717 para crear la primera Gran Logia, sus objetivos eran limitados. Sólo pretendían elegirse un Gran Maestro, y reunirse dos veces al año en banquetes coincidentes con los solsticios. Sin embargo, desde sus comienzos, la Masonería Especulativa absorbió influencias de las doctrinas filosóficas y esotéricas que ocupaban las mentes de los intelectuales de los siglos XVII y XVIII. En uno de los más antiguos documentos masónicos que se conservan, publicado en Edinburgo en 1638, aparecen las líneas siguientes: “Pues lo que prevemos no es evidente, ya que somos hermanos de la Rosa Cruz; tenemos la Palabra del Masón, y la clarividencia, lo que va a pasar podemos predecir correctamente..”

Esto revela que los Masones de esa época ya estaban interiorizados de las manifiestos rosacruces, publicados hacía apenas 24 años (en 1614 y 1615), y se menciona la “palabra del masón”, es decir, un conocimiento secreto, esotérico que otorgaba a los Masones la clarividencia.

Las ceremonias, rituales y textos masónicos incorporaron rápidamente conceptos, símbolos y tradiciones de la alquimia, la cábala, el hermetismo y las leyendas caballerescas, el neo-platonismo y los Templarios.

Todo esto es lo que atrajo a filósofos y científicos, aristócratas y pensadores, que encontraron en las logias masónicas un ambiente apropiado para exponer sus pensamientos y revelar sus descubrimientos sin temor a la represión política o religiosa. Este espíritu de libre examen atrajo también a los apóstoles de la libertad, igualdad y fraternidad, principios plasmados en las revoluciones libertadoras americanas y europeas. Bolívar, Juárez, Washington, Martí y Garibaldi actuaron interpretando cada uno a su manera el ideario filosófico de la Francmasonería.

Este aspecto filosófico, esotérico de nuestra Institución ha sido descuidado en los países anglosajones, cuyas Logias enfocan su actividad en el aprendizaje de memoria de los rituales, y los actos de beneficencia. El esoterismo, sin embargo, es un componente indispensable del quehacer masonico. Somos realistas, tenemos los pies firmemente plantados en la tierra, pero no ignoramos que hay más cosas en el mundo de las que conoce la ciencia.

¿Puede la Masonería actual desentenderse de los problemas que aquejan la humanidad, algunos de los cuales he señalado al comienzo de mi exposición? ¿Es posible encerrarse en una torre de marfil, y sin embargo pretender seguir siendo relevantes para el hombre contemporáneo?

Lamentablemente, la acción política que caracterizó a nuestros antecesores es rechazada por grandes sectores de la Masonería mundial. Para dar un ejemplo, veamos lo que escribió el Hno. Michael W. Walker, Gran Secretario de la Gran Logia de Irlanda, refiriéndose al Congreso Mundial de Grandes Maestros, efectuado en México en marzo de 1995, a invitación del Gran Maestro de la Gran Logia Valle de México, el M.R. Hermano Salvador Ordaz Montes de Oca: “En éste, si podemos creer las informaciones, toda clase de Cuerpos irregulares tomaron parte y cosas extraordinariamente no masónicas ocurrieron y se dijeron, terminando con la producción de una Carta llamada Carta de Anáhuac.”

Quiso la suerte que yo participara en dicho Congreso, y puedo atestiguar que nada no masónico se dijo o hizo en su transcurso. Por el contrario, la intención era simplemente coordinar los esfuerzos de la Masonería mundial por el bien de la humanidad. Pero el Hno. Walker sigue, y comenta el temario del congreso siguiente, propuesto por el Gran Maestro del Gran Oriente de Italia: “Creemos que nuestro estudio debe seguir las líneas siguientes: remedios para la superpoblación del mundo, la programación de los recursos de alimentos y energía, la lucha contra la contaminación del planeta y el espacio; la cooperación entre los países ricos y pobres para eliminar conflictos, como asimismo las diferencias económicas y tecnológicas, control de los descubrimientos científicos dirigidos al bienestar y progreso de la Humanidad respetando la dignidad y la libertad del individuo y los pueblos, y salvaguardar los derechos y deberes del Hombre.”

“Esto no es Francmasonería, – concluye terminántemente el Hno. Walker – estos no son temas que debieran discutirse jamás en un medio masónico, y quienes así lo hacen son Francmasones irregulares. Si no tienes nada constructivo que hacer, lo mejor es no hacer nada.”

¿Cuál es la solución que propone para mejorar la situación de la Masonería en su país? Cito: “Mejorar el envoltorio.” Es decir, mejorar las relaciones públicas, y acortar los discursos en los ágapes. Sin desmerecer la opinión del respetable hermano irlandés, no me parece que su actitud sea conducente a un cambio fundamental y positivo en su Gran Logia, ni en la de otros países aquejados por los mismos problemas.

Otro factor que debemos tomar en consideración es que muchos de los postulados de la Francmasonería, como ser la igualdad ante la ley, la fraternidad de las personas y los pueblos, la libertad de expresión, la educación universal, la responsabilidad mutua y la ayuda al necesitado, todo eso y mucho más ha pasado a integrar el acervo cultural de las naciones ilustradas, conduciendo a la creación de numerosas instituciones políticas y asociaciones voluntarias de beneficencia que cumplen estos preceptos.

En consecuencia, la Masonería como institución no precisa transformarse en un organismo político, como fue el caso de la Gran Reunión Americana, la llamada Logia Lautarina, o la Joven Italia de Garibaldi y Mazzini, ambos Masones. En la actualidad, la acción de la Orden en el campo político se expresa al nivel individual y no institucional.

Mirando al futuro

Al considerar la posición de la Masonería dentro del nuevo mundo del siglo XXI, podemos comenzar por plantear dos preguntas fundamentáles: ¿Qué espera el profano de la Masonería cuando ingresa a ella? y, no menos importante, ¿qué impulsa a algunos Masones a desligarse de la Orden, pedir retiro voluntario o dejar de pagar y asistir hasta ser borrado?

La primera pregunta acarrea otras: ¿Qué idea tiene el profano de la Masonería antes de ingresar a una Logia? ¿Acaso tiene una imagen clara y exacta de la Orden? ¿Son sus espectativas realistas?

El reverso de la medalla es otra pregunta importante: ¿qué espera la Orden del neófito? Podríamos ainpliar la pregunta, y hacérsela también a los Masones más antiguos. ¿Qué espera la Orden de todo Masón?

Finalmente, nos haremos la pregunta siguiente: ¿cómo le comunicamos a nuestros hermanos nuestras expectativas, cómo medir su progreso, verificar su satisfacción o descontento?

Hay que tener presente que cada persona constituye un mundo distinto, e ingresa a nuestra Orden con distintas aspiraciones. Algunos Hermanos consideran que el ritual es lo más importante en la Logia. Si no se ejecuta al pie de la letra, sienten una ofensa personal, y la perfección de la ejecución les es más importante que el contenido. No hay que menospreciar esta actitud. Los rituales, efectivamente, cumplen una función irremplazable en el quehacer masónico. Lo que sí se debe tener presente es que no basta repetir de memoria las palabras del ritual, sin reflexionar sobre su significado.

Otros hermanos consideran que el aspecto social es el fundamento de nuestra institución. La beneficencia, la atención a viudas y huérfanos, las actividades sociales, fiestas, paseos campestres y tenidas blancas, son lo que ocupan su mente. La actividad de este hermano también es positiva, siempre que no se transforma en la razón de ser de su Logia.

Hay también hermanos que estudian, acuden a las bibliotecas, compran libros, escriben planchas y artículos analizando nuestra historia y desentreñando los puntos oscuros de nuestros rituales. Todo esto es positivo. Gracias a estos hermanos hemos podido obtener una visión justa y verídica de los gérmenes y desarrollo de nuestra Orden, librándonos de las leyendas y fantasías que marcaron la literatura masónica de siglos pasados.

Luego está el simbolista, quien ingresa a la Masonería atraído por el misterioso simbolismo de la Orden, sus enseñanzas esotéricas, sus conexiones con los Rosacruces, la Cábala, el Hermetismo y la Alquimia. Ellos son quienes profundizan en el aspecto espiritual o místico de la Masonería y desentrañan sus secretos.

La Logia debe satisfacer las necesidades y aspiraciones de todos estos hermanos, sin descuidar ningún aspecto, pero tampoco restringiendo su actividad a uno sólo de ellos.

Si analizamos las preguntas que planteaba hace unos momentos, comprobaremos que las respuestas tienen un común denominador, y es la educación. La educación en dos frentes, por así decir. Hacia el exterior, la educación de los profanos, o sea la información acerca de la Masonería que se entrega al mundo profano, y especialmente al postulante a ingresar a una Logia, y por otro lado la educación de los Masones, tanto los recién iniciados como los Maestros con mayor antigüedad. Todos precisamos aprender constantemente, sea cual sea nuestra posición en la escala progresiva del Rito, sean cuales sean nuestros méritos, títulos y galardones. Bien se ha dicho repetidamente: todos seguimos siendo aprendices hasta el día mismo en que pasamos al Oriente Eterno.

En el aspecto exterior, nuestra acción educativa reviste diversas formas, desde la creación de escuelas, cátedras y universidades, hasta la publicación de libros y revistas, la ejecución de seminarios y actos públicos, la difusión de programas radiales y televisados, la producción de casetas video, la creación y mantenimiento de páginas y sitios en el Internet. Cada una de estas actividades merece atención especial y permanente.

No descuidaremos las relaciones con las autoridades civiles y religiosas, los colegios profesionales, el magisterio, la prensa y demás medios de comunicación.

En el aspecto interno, se trata de preparar programas de trabajo para las Logias – y también para los grados superiores, la ejecución de seminarios y cámaras, la formación de los cuadros directivos de las logias.

Ya que menciono la educación, es necesario recalcar que no se trata solamente de educación masónica, concerniente a temas de Masonería, sino educación en general. La Masonería, bien se ha dicho, es una institución dedicada a hacer mejores hombres buenos. Esto significa que el Masón entra en una institución educativa por excelencia. El Hermano Stephen Joel Trachtenberg, Presidente de la Universidad George Washington, escribió lo siguiente: “la familia y la educación son dos pies de un trípode estable, el tercero es el esfuerzo que cada individuo debe invertir por sí sólo.” 4 Sin desconocer el papel de la familia en la formación del individuo, no cabe duda que la educación – formal o no – es la que determina de manera concluyente su desarrollo intelectual.

No puedo dejar de decir algunas palabras respecto al Internet. El efecto futuro del Internet en la Masonería es dificil de apreciar. Existen en la actualidad cerca de mil sitios masónicos en el mundo, y su número crece de día en día. Esto permite un intercambio de ideas e informaciones entre los masones sin reconocer fronteras ni principios de “regularidad”.

No sólo eso, ya en Inglaterra, el país conservador por excelencia, se inauguró una logia virtual en el Internet. 5 Por supuesto, no podemos concebir, por lo menos con la tecnología actual, ejecutar ceremonias masónicas en el espacio cibernético, pero no cabe duda que debemos utilizar esta herramienta extraordinaria de comunicación para nuestros fines, tanto en la publicidad como en la instrucción. En un futuro lejano, puede llegar el día que se realicen ceremonias masónicas en la realidad virtual. Por ahora, el Internet ya otorga posibilidades insospechadas hace poco tiempo atrás.

Felizmente, la Gran Logia de Chile está consciente de este aspecto de la tecnología actual. Como lo señaló el Gran Maestro, R.H. Jorge Carvajal al inaugurar las Cámaras Docentes de este año, el Plan Masónico 2000 contempla ejecutar acciones para unir a las oficinas centrales de la Gran Logia con todas las Logias del país y a éstas entre sí. Asimismo, se contempla la creación de un sitio en el Internet. “Todo esto manteniendo el secreto y la discreción, y que no dañe el trabajo sagrado, iniciático, esotérico en el templo taller,” agrega el Hno. Carvajal.

Mucho se ha hablado del “secreto masónico”. Al aprendiz masón se le inculca, desde el primer momento, el deber de mantener en absoluto silencio todo lo que ocurre dentro de la Logia. Esta prohibición rigurosa es a menudo mal entendida, y conduce muchas veces al distanciamiento de la mujer y la familia.. Debemos explicar e instruir a los nuevos Hermanos, que el secreto masónico bien entendido se refiere a los medios de reconocimiento, los signos y toques, y no a la filosofía o rituales de nuestra Orden, temas que ya han sido publicados innumerables veces y están al alcance todo quien se moleste en visitar una biblioteca. Eso sí, el otro tema que debemos mantener en silencio rigurosamente es la pertenencia a la Orden de otras personas. Cada uno tiene el derecho de declararse Masón, pero ningún Masón tiene derecho de señalar la condición masónica del prójimo.

Fuera esas dos prohibiciones, no sólo está permitido, sino que es recomendable exponer nuestra filosofía y principios a todas aquellas personas cuyo carácter y cualidades les hacen merecedores de ser admitidos en nuestra Institución.

Este nuevo enfoque del secreto masónico se refleja en la apertura hacia el mundo profano de muchas Grandes Logias. Sin ir más lejos, la Gran Logia Unida de Inglaterra sentó la pauta, al celebrar sus 275° aniversario con una magna celebración pública, con miles de asistentes, masones y profanos, venidos de los cuatro rincones de la tierra. Este tipo de actos públicos se está haciendo cada vez más frecuente, contribuyendo a rebatir la crítica lanzada contra nuestra Institución, de ser un grupo cerrado y secreto en cuyas Logias se traman quién sabe cuáles designios maléficos.

Se advierte asimismo un movimiento hacia la unidad de la Masonería a nivel regional y mundial. En los Estados Unidos, existe la Conferencia de Grandes Maestros, que reune anualmente a todos los Grandes Maestros de los 50 estados, amén de numerosos visitantes de otros países. A nivel regional, existen la Confederación Masónica Iberoamericana, la Confederación Masónica Centroamericana, y otras. Se han realizado diversos intentos de efectuar conferencias mundiales de Grandes Maestros o de Grandes Logias. La próxima reunión de este tipo será la Conferencia Mundial de Grandes Logias, que tendrá lugar entre el 12 y el 15 de noviembre de este año, a invitación de la Gran Logia Masónica del Estado de San Paulo en Brasil. Todas estas reuniones tienen por objeto intercambiar experiencias y conciliar posiciones respecto a los problemas comunes que enfrentan.

En el caso de los Supremos Consejos del Rito Escocés, también se realizan reuniones periódicas, tanto regionales como al nivel mundial. La próxima asamblea mundial se realizará, también en Brasil, en mayo del año próximo. Los Supremos Consejos de América, de Europa y los de habla inglesa también mantienen reuniones periódicas.

La presencia de la Masonería en el Internet ha cobrado un impulso extraordinario en el último año. Prácticamente todas las Grandes Logias y los demás cuerpos masónicos han abierto sitios en el Internet. Este es un instrumento de publicidad y de instrucción que no tiene paralelo en la historia. También tiene su lado negativo, pues su absoluta falta de control permite a toda clase de personas o grupos mal intencionados propalar mentiras y hacer propaganda racista rayana en lo criminal. No hay que dejarle el campo libre a los calumniadores del espacio cibernético.

Finalmente, la apertura que he señalado se refleja también en la proliferación de publicaciones masónicas. En Brasil solamente hay decenas. En su gran mayoría son destinadas exclusivamente a los Masones, pero en Inglaterra comenzó a publicarse hace poco una hermosa revista a todo color, llamada Freemasonry Today (La Masonería Hoy),6 destinada específicamente al mundo profano, a la venta a través de librerías y quioscos de periódicos. Este es un nuevo intento de abrirse al mundo profano, explicar lo que hacemos, y contrarrestar en la medida de lo posible la propaganda mendaz de los antimasones.

También las bibliotecas y museos masónicos están ahora abiertos al público. Existe una organización internacional de bibliotecarios, archivistas, conservadores y directores de museos masónicos, la MLMA, que celebra asambleas anuales. 7

Otro fenómeno interesante y significativo es la reciente creación en Inglaterra del Canonbury Masonic Research Center. 8 Esta es una institución educacional fundada por un alto dignatario de la Gran Logia de Inglaterra, con el propósito de estudiar de forma independiente de la Gran Logia no sólo la Masonería, sino igualmente las traiciones místicas y esotéricas de todo el mundo. Sus actividades comprenden cursos – abiertos al gran público – sobre temas tales como la antigua religión egipcia, la filosofía mística de Occidente y Oriente, el arte sagrado, el Budismo tibetano, el Sufismo, la Cábala cristiana, Ficino y el Renacimiento, el Neoplatonismo, historia de la Masonería, Jung y lo transpersonal. El Centro comenzará el año próximo a dictar un curso de grado que otorgará un título de Master of Arts. En el centro se dictan conferencias públicas con entrada pagada – cada dos semanas, con participación de investigadores masónicos y profanos, con temas tales como: Criptoanálisis masónico, Co-Francamasonería internacional, Los Hugonotes en Londres y su influencia en la Francmasonería. Finalmente, el centro está organizando un banco de datos masónico que promete ser de la mayor importancia mundial, y ha dado comienzo a una serie de conferencias internacionales, la primera de las cuales tendrá lugar el 7 y 8 de noviembre próximo, sobre Historiografía y Metodología del estudio de la Francmasonería, con participación de académicos e investigadores masónicos y profanos. Tengo el honor de haber sido invitado a participar en el evento. Lo importante es señalar que entre los masones, hay algunos de Grandes Logias “irregulares”. Compárese esta actitud con la de unos pocos años atrás, cuando el Gran Bibliotecario de la Gran Logia de Inglaterra, John Hamill, canceló su participación en un simposio de historia masónica en España, cuando se enteró que iban a participar masones del Gran Oriente francés y de una logia italiana irregular.

Resumiendo, en el siglo que comenzará en pocos meses más – o en un año más según los puristas del calendario – la Masonería tendrá que prestar atención a los siguientes aspectos:

Profundizar la educación masónica dentro de las Logias, aprovechando los avances de la tecnología aplicada a la pedagogía.

Perfeccionar la organización administrativa aprovechando los nuevos elementos de la electrónica.

Atraer elementos de valor a la Orden, profesionales e intelectuales, políticos y científicos, artistas y escritores, y capacitar cuadros de líderes jóvenes y enérgicos.

Estimular el estudio de la filosofía y el liberalismo.

Dar solución al problema del papel de la mujer en la Masonería regular.

Solucionar el problema de la “regularidad” masónica, tendiendo a estrechar la unidad masónica en todo el mundo, entre todas las instituciones masónicas que cumplan ciertos principios básicos pero sin imponer una visión determinada del sentimiento religioso.

Evolucionar hacia una Francmasonería abierta, transparente y universalista, libre de toda discriminación religiosa o racial. Establecer mecanismos de relaciones públicas para refutar las malévolas acusaciones de nuestros enemigos.

Prestar especial atención a la educación laica en todos los niveles de la enseñanza.

La Masonería sigue siendo actual, puede y debe cumplir una función insustituible en la sociedad contemporánea, promoviendo la tolerancia, la educación, la libertad de conciencia y todos los derechos humanos proclamados por nuestros antepasados masones. Tenemos un futuro promisor, si sólo sabremos afrontarlo con decisión, con esfuerzo, con el espíritu en alto, conscientes que somos los hijos de la luz, y que las fuerzas oscuras de la ignorancia, la ambición y la envidia jamás podrán extinguir la llama eterna de la verdad.

Notas:
1 Dr. Roger M. Firestone, mensaje en el Internet, 1.9.1999.2 “Explorando el mundo del Escocesismo”, Citerior , Vol. XLX, julio 1999, N° 2.3 “El Masón en el año 2000”, Revista Masónica de Chile, N° 3-4, mayo-julio 1999.
4 “The Family and Education Working Together”, The Scottish Rite Journal, agosto de 1994.
5 http:/internet.lodge.uk. Su primer Venerable Maestro es el Hermano John L. Belton.
6 Freemasonry Today, 87 Guildhall St. Bury St. Edmunds, Suffolk IP33 1PU, England. Tiene sitio en el Internet: www.freemasonrytoday.co.uk.
7 La próxima tendrá lugar en pocos días más, del 27 al 30 de octubre, en Madison, Wisconsin, Estados Unidos de América.
8 Directora: Snezana Lawrence. E-mail: snesanal@canonbury.ac.uk.http://www.canonbury.ac.uk. Teléfono: 0171-226-6256. Fax: 0171-359-6194.

 

 

 

Publicado por:

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Comments

  1. Fidel    

    Maravilloso articulo. Una visión muy completa. Enhorabuena.

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