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El significado del término Balaustre en masonería


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El significado del término Balaustre en masonería

 

 

 

En los tres grados simbólicos (y en algunos casos incluso en los primeros del filosofismo), una “plancha” o “grabado” es un trabajo realizado por un iniciado sobre un soporte material de escritura ya sea de barro, de cera, de papiro, de pergamino, de metal o de papel al que, por el mero hecho de grabarlo, se le impregna de un “alma”.

Este “alma” aumenta, grava (con “v”) el valor material del simple metal por el mero hecho de estar grabado (con “b”); con signos de valoración que los identifica. Así hizo Adán con los seres que de éste modo “cobraron” sentido para él; cuando Jehová-Dioslos trajo a su presencia con el fin de que los existenciara mediante el acto de nombrar-numera r(1).

El simbolismo (“el grabado, grava’) provendría de la grabación de un molde; en principio de barro, donde se acuñaban trozos de metal para convertirlos en moneda. Con esta suerte de “transmutación” aportada a la plancha por los signos; el valor del simple metal aumentaba al quedar gravado su valor original.

En los grados filosóficos (donde ya no se trabaja la piedra bruta sino la piedra filosofal) más avanzados lo denominamos “balaustre”.

La voz BALAUSTRE viene de BALAUSTA (del latín balaustium, flor del granado silvestre); y BALAUSTRA del mismo origen que el anterior y designa el árbol púníca granatum variedad del granado en la cual las flores son dobles; mayores y de un rojo más vivo.

Por semejanza con su adorno en forma de tronco, flores y fruto del granado silvestre o balaustre, el término arquitectónico BALAUSTRE designa cada una de las columnitas que, fijadas a los barandales, forman las barandillas o antepechos de los balcones; azoteas o escaleras.

La granada, al igual que los frutos con muchas semillas como la calabaza (2) es un símbolo de fecundidad; de posterioridad numerosa. Se refiere al fruto material, la riqueza en ganados y en descendencia numerosa. Abraham y Jacob supieron por Yahvé que tendrían tantos hijos “como estrellas hay en el firmamento” o como “granos de arena hay en el desierto”. Dado que se trataba de pastores el simbolismo de estrellas y arena empleado pertenece a la trashumancia. El de la granada pertenece a las culturas agrícolas del Oriente próximo; y aparecerá en el V. L. S. cuando el pueblo de Jacob-Israel devenga sedentario.

Pero, el color rojo, es ambivalente. En el caso de los alquimistas se trata del rojo “nocturno, hembra y madre” que opera ad-intra hacia dentro del horno candente que convierte el plomo saturnal en piedra filosofal.

En el proceso de semejanzas que utiliza el lenguaje simbólico; las semillas de la granada además de su gran número (circunstancia que se aplica a la representación de la generación por la fecundación carnal) tienen otra característica: Su núcleo interior o “alma” de color rojo viene recubierto por una cutícula transparente recordando pequeñas brasas internas (el fuego en estado estático) que con el soplo se animan y se ponen en movimiento deviniendo creación intelectual generada por el espíritu que, por serlo, carece de corporeidad material y, consiguientemente; de sexo camal.

El rojo del iniciado es el color de la ciencia y del conocimiento esotérico de quienes ven con los ojos del espíritu. Se trata del rojo madre que está en el interior del atanor donde se opera la digestión; la maduración y la regeneración de la obra o del ser.

En el caso de la generación mediante el sexo carnal se trata del rojo solar (rubeus) que ilumina ad-extra, desde fuera; el exterior material de los seres y cosas.

Este rojo es “diurno, macho y padre”; el rojo de la llama ardiente, el ardor del enamorado y significa generación por la sangre.

San Juan de la Cruz, de familia judía conversa al cristianismo, precisa en su “Cántico Espiritual que el granado representa “los misterios más altos de Dios; sus juicios más profundos y sus más sublimes grandezas “.

Los hierofantes de Eleusis iban coronados con ramas de granado durante la celebración de los grandes misterios. Sin embargo, el fruto del granado estaba rigurosamente prohibido a los iniciados porque era símbolo de la fecundidad carnal y extrañaba el poder de hacer caer a las almas en la carne.

En mi balaustre “La construcción del Templo interior”; analizaba el lenguaje simbólico elaborado a partir de la afirmación según la cual Dios es un Espíritu Puro y, por ello, no se podía representar con materiales de construcción sino con el vacío – el espacio – que éstos limitaban. En efecto, un espíritu puro carece de cuerpo físico. Dios es invisible como el aire en estado ad-intra y aspecto “estático”. Actualiza Su Creación (ad-extra) “moviéndose” bajo aspecto de viento: El soplo de vida.

En el Génesis Dios dio la vida a los seres terrenales y descansó.

Pero sólo los puso en movimiento -los animó-; al octavo día cuando mediante la lluvia fecundó la tierra “seca” (en estado de esterilidad, sin la posibilidad de devenir en generaciones). El medio vital de las aves, su territorio, es el aire que une el Cielo y la Tierra. Las aves tienen el cuerpo recubierto de plumas que ocultan la carne y, además; carecen de sexo visible como los mamíferos y se reproducen mediante huevos.

El ave -la pluma, las alas- se escogió como símbolo del mensajero que baja entre el Cielo y la Tierra. También fue símbolo de la creación intelectual que, desde nuestra visión interior de Dios; asciende al Cielo en busca de la “inspiración” que nos permita inhalar el soplo divino (2). Se trata del “canto de las aves” o “lenguaje de las aves” propio de herméticos y místicos.

La voz “balaustre” se utiliza en el filosofismo.

El ascenso por la escalera de los grados filosóficos es la búsqueda de la piedra filosofal (que ya no es talla material de la piedra cúbica), la búsqueda -“la queste”-del Santo Grial que posibilita al Rey, ayudado por sus Caballeros de la Mesa Redonda, la creación de un reino terrenal ordenado que, imitando la Jerusalén Celeste, constituya una sociedad en la que impere la justicia, la equidad, la honradez, la bondad… el Bien; en definitiva, gobernando sobre el Mal.

La acepción “balaustre” se utiliza en la Francmasonería cuando el Maestro Masón; ya con larga experiencia operativa en la construcción arquitectónica de templos, pasa a un nivel superior de creación especulativa; la cual genera con su incorpóreo espíritu que inspira el hálito divino.

La voz “balaustre” designa así una “plancha” o “grabado”; en la que el masón expresa los juicios más profundos y los más sublimes pensamientos de la masonería filosófica. Pero, del mismo modo que la construcción del Templo material es siempre pedagógica y nunca mera expresión artística de lo “bello por lo bello” platónico, los más sublimes pensamientos expresados no estarán en función de su belleza expositiva; sino práctica y pedagógica como el Templo de Salomón. El pensamiento especulativo no será “bello por bello” sino útil a la sociedad lo cual lo hará bello. Y la Belleza Suma es/está Dios en su Oscuridad, en la  Noche que preexistió a la Creación y, por tanto; no se ve con los ojos físicos de la carne sino con los ojos del espíritu.

El Dios, Espíritu Puro; que el octavo día de la Creación sopló “en nuestra nariz” para hacernos inhalar, inspirar, el hálito que animó nuestra inicial corporeidad creada el sexto (lat. sex) día en el que solo se crearon los mamíferos con sexo visible.

A la espera de que en el octavo día el Viento frío de la noche del tiempo trajera la seminal lluvia que transformara la tierra seca en barro, que Dios creara a Eva de una costilla de Adán y trajera ante Adán a los demás seres creados para que éste les pusiera nombre. La Creación material de los seis primeros días no fue todavía “práctica” puesto que no estando aun animada no podía devenir para ser útil al objetivo divino. Fue útil cuando comenzó a realizarse a partir del octavo día; Tras la lluvia todos los seres creados comenzaron a multiplicarse (a moverse, a activarse); iniciándose la Historia del Universo.

Y así, nunca un francmasón construirá un “balaustre” que no sea útil a la mejora del comportamiento de los seres humanos.

Un “balaustre” no es una sólida columna que sustenta un edificio sino cada una de las columnitas que, asentadas sobre el barandal que las sujeta, forman las barandillas o antepechos en balcones; azoteas o escaleras. Su misión es la de proteger (utilidad) de las caídas al vacío a la vez que embellecer el trazado arquitectónico utilizando de forma simbólica (también útil por su significado); la forma de troncos y hojas de granado.

Dado que las barandillas se utilizan exclusivamente como protección de los “vanos” arquitectónicos (suerte de “ojos” del edificio desde el cual se observa el exterior); el “balaustre” protegerá al masón. de una posible caída en la tentación del mundo material captado sensualmente por la visión hacia fuera.

 

NOTAS

(1)  Estos juegos homofónicos son importantes para el estudioso del lenguaje simbólico. En realidad no se trata de juegos de palabras o sonidos si tenéis la prudencia de consultarlo en una enciclopedia y si también tenéis en cuenta algunas cuestiones que estudia la historia de la escritura como, por ejemplo, el hecho de que, en los antiguos idiomas; los números se escribían con letras.

La gramática etimológica, fundada desde la alta Edad Media sobre el modelo de la genealogía; es incluso anterior a la exégesis teológica elaborada en los siglos XI y XII; fundamentada en el Antiguo Testamento. En esta etapa ya se pasa de la genealogía del “linaje” de las palabras a una biopolítica del linaje de los nobles; generalmente “contada” (se “cuenta” tanto con palabras como con números); como antropología literaria con carácter épico. Hasta Abelardo y Santo Tomás de Aquino; San Agustín fue el eslabón entre las culturas de la antigüedad tardía y la Edad Media y por ello se considera como el fundador de la teoría medieval del “signo y el símbolo”; que fundamenta en la relación entre “significado” y procreación”.

(2) Hasta no hace muchos años; todavía existía en numerosos pueblos de España la costumbre de pedir noviazgo; colocando por la noche una calabaza a la puerta de la amada. Si la joven pretendida aceptaba recogía la calabaza y si no; la calabaza amanecía en el mismo sitio… con el consiguiente descrédito. De ahí la expresión burlona: “Le han dado calabaza”.

 

Manuel de Esteve-Sabater 32º

Fuente: Revista Zenit nº 1, Revista Digital del Supremo Consejo del Grado 33 y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para España

 

Publicado por:

Diario Masónico

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