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Pasa al Oriente Eterno el V.M. que promovió la revolución pacífica de la Txapela


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“En medida de eternidad”

“Yo solo me rio de mis amigos.”
Roberto .:E.:C.:
V.:M. de la RLS La Tolerancia nº 16
Gran Logia de España

“Rober, dime lo que toca pagar”
-¿Sabes tocar algo?
-“No”
-“Pues ya sabes lo que pagas.”

Escribir notas necrológicas, es lo peor de ser escritor, y si además la nota es sobre un ser querido, excede a lo peor, y llega a la catástrofe personal y al dolor extremo al escribir. Pero me obligo a mí mismo a hacerlo porque quiero que su memoria quede escrita , entre otros recuerdos que otros muchos le harán.

Ayer por la mañana Rober subía al monte Pagasarri y no paró; siguió subiendo al cielo, directamente. El cielo es otra forma de llamar al Oriente Eterno, pero hoy me parece que va mejor para él. Yo al menos lo siento así. No quiero utilizar hoy con mi hermano y con mi amigo, Roberto, la retórica dialéctica de la masonería, porque en esta nota lo de menos es que fuera masón.

Siempre debe ser lo de menos ser masón, para mí lo de mas es que era una
persona entrañable, buena, honesta y leal, humilde, padre y esposo preocupado y profesional comprometido con su trabajo y con el bien común de su pueblo y de la sociedad.

Creo que echare de menos todo, aunque también sé que seguiré aprendiendo de su recuerdo y por ello me consuelo pensando que será otra forma diferente de comunicación entre dos buenos amigos.

También cuando nos reunamos a hablar o a comer o si alguna vez vuelvo a su Txoko de Bilbao, o cuando nos reunamos en su logia si asisto, nos reiremos con sus infinitas anécdotas, y brindaremos alegres en su honor, porque todos de todas partes de la península, tenemos historias con él.

Detalles, bromas, y muchas cosas aparentemente pequeñas que ahora en su partida, al recordarlas, parecen grandes, porque lo son. Estábamos demasiado acostumbrados a esto como para dimensionarlas en presente, pero ahora, hoy, si, las dimensionamos en eterno.

Esta es su unidad de tiempo, la eternidad, pero nos deja autopistas, bidegorris, caminos de montaña, para seguir juntos. Él era así, desde su tolerancia, había vías para todos y para que cada uno elija la que quiera para comunicar con él.

El humor inteligente, mezcla de Groucho Marx, tiernamente acido, con unos toques vascos, será una de las vías con la que nos deja aquí para el universo en el que está.

“No perdería a mi familia por nada”, esa es otra para llegar a el , ahora. Su familia era lo esencial en esta vida, su dimensión de tierra firme en la que vivir, su mujer y sus hijas.

Los amigos que por todos los lugares deja, incluso para los que no vivimos por ahí dispersos, y que se reunirán en cualquier cena o comida, o “pintxo-pote”, cualquier día y dirán “te acuerdas cuando Rober…..”.

La logia RL Tolerancia nº 16 de Bilbao, será seguramente otra vía. Se nos ha ido temporalmente, el venerable maestro de la Txapela. No fue su decisión fue de la logia y anterior a él, elegir una prenda vasca , con los lazos de unión fraternal dibujados, pero si fue el que aguantó como venerable maestro una suspensión administrativa de la logia por utilizarla.

Con tranquilidad , paciencia y serenidad, y liderando sin querer, porque eso
también lo tenía, lideraba era capaz de que todos se uniesen a él libremente en una “piña”, consiguió que lo que era una sanción acabase convirtiéndose en uno de los mayores movimientos de unidad consciente y resistencia pacífica, consagrando una Txapela en un símbolo de libertad.

Él es un ejemplo de dignidad, un recuerdo de libertad y de tolerancia, de cambio y de el viene un mensaje de esperanza para todos. Dice la leyenda , porque ya es mito y leyenda, aunque no sé si es verdad que un hermano le regaló hace unos días una espada masónica, y que se la entregó diciéndole, “un caballero y un venerable maestro como tú, tiene que tener una espada propia”, cogió la espada, la sacó de la caja, la miro y dijo: “Podías quitar el
precio, al menos”. No comentó nada más, y cuando el hermano le dijo al despedirse, “esperaba saltos de alegría por tu parte y de emoción.”, solo se volvió y le abrazó muy fuerte, dándole tres besos, mientras algo húmedo bajaba por su cara.

Se supone que debería hacer la frase final, la despedida, el “Agur Jaunak”, el
“Adiós señores”, pero yo no me despido de Rober y no me da la gana hacerla. Uno ha aprendido de él la resistencia pacífica y hoy aquí la pongo en práctica como buen maestro de vida que es.

No voy a firmar con mi nombre esta necrológica, ni siquiera jamás se sabrá
quien la ha hecho, podemos ser varios, podemos ser uno, podemos ser de aquí, o de allí o de ningún lado. El nombre es lo de menos porque todos estamos unidos a él, y con el vivimos.

Kuriwayasi

Publicado por:

Garibaldi

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