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Método de trabajo de la piedra bruta (II)


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Método de trabajo de la piedra bruta (II)

 

 

 

 

Por Gonzalo Aravena (Santiago de Chile)

Llevando estas elementales nociones de Historia del espíritu humano, al estricto campo de la moderna Masonería especulativa, y sabiendo que a cada grado simbólico le corresponde un determinado tipo de trabajo sobre la piedra, comprendemos entonces que viene a resultar inapropiado confundir cosas tan distintas como el desbastado, el tallado y el pulido de una simple piedra.

La moderna Francmasonería utiliza las herramientas del antiguo masón operativo como parte de una analogía, en la cual las piedras brutas serían los seres humanos comunes y corrientes, que a través de un proceso de trabajo sobre sí mismos, deben llegar a retirar sus partes mas toscas para acercarse a algo mas fino y delicado, tanto en lo estético como en lo moral.

Recordemos que al comienzo de la Masonería moderna, la cultura y el conocimiento eran potestades de los sabios y de los estudiosos.

En una época en que muchos monarcas europeos no sabían leer ni escribir, con mayor razón el grueso de los pueblos tampoco tenía acceso masivo a la cultura, por lo que las Logias masónicas del Siglo XVIII eran eminentemente educativas.

Justamente el Diccionario de la Real Academia Española, en su tercera acepción define la palabra “desbastar” como: Quitar lo basto, encogido y grosero que por falta de educación tienen algunas personas.

El masón Aprendiz, tiene justamente la tarea de desbastar su piedra bruta, de educarse y de quitar de sí sus partes más toscas y torpes.

Es su deber el silencio dentro de la logia, y en la búsqueda de aumentar la precisión de sus trabajos, debe observar al detalle la labor de los Compañeros y los Maestros de su Taller.

El Compañero masón, ya ha pasado por la etapa del Aprendiz y ahora su responsabilidad aumenta. Observando y aprendiendo de quienes tienen mayor experiencia ha desbastado su piedra, y puede comenzar con el tallado.

Tallar su propia piedra es la tarea del Compañero, pero ya no hablamos de una piedra bruta, sino una piedra con forma y volúmenes bien determinados.

Dijimos antes que muchas veces las piedras para los edificios no se pulían, sino que se usaban solamente talladas.

Esa es la gran importancia del grado de Compañero. Su piedra tallada, su trabajo culminado, ya es útil para la edificación de la Sociedad.

El Maestro masón, tiene un grado que por mucho tiempo no se utilizó en la moderna Francmasonería.

Las logias o talleres de los antiguos masones operativos, estaban generalmente integradas por Aprendices y Compañeros, ya que los Maestros venían a ser los “contratistas” de las obras, y configuraban la parte patronal.

Sin embargo el grado de Maestro apareció en las logias especulativas, y su trabajo sobre la piedra tallada es simplemente pulirla, hacerla suave, eliminar las rugosidades y retocar los pequeños errores que pudiera haber dejado el Compañero.

Y no hablamos de la tarea de enseñar que tendría el Maestro, porque en nuestro análisis estamos hablando de una misma persona que fue profano una vez, desbastó su piedra bruta como Aprendiz, como Compañero tuvo que tallar la piedra previamente desbastada, y como Maestro y una vez en la cumbre de los grados simbólicos, tuvo como tarea pulir su propia piedra hasta dejarla suave y purificada de todo error o imperfección.

Obviamente estas analogías son ideales y muchas veces utópicas dentro de la carrera masónica de un Ser Humano, pero es muy importante tener en cuenta las diferentes etapas en el trabajo de piedra individual.

Por ello no debe hablarse de la piedra bruta como si en todo momento estuviéramos paralizados en la primera etapa de la evolución.

Es completamente erróneo hablar de tallar la piedra bruta, y el error deviene burdo y grosero cuando se habla de pulir esa piedra bruta.

El pulido es tarea del Maestro masón, y ningún ser medianamente inteligente se pondría a pulir una piedra bruta. Tampoco a tallarla, ya que la tarea del Compañero se hace solamente sobre una piedra previamente desbastada.

Pero llevemos estos errores teóricos al campo práctico y de la casuística. ¿Qué pasaría cuando un masón se pone a pulir su piedra bruta?

Empezando por el Aprendiz, estaría haciendo un trabajo vano por varias razones. No solo que jamás desbastaría sus partes más groseras, burdas y torpes, sino que estaría realizando un trabajo que no le corresponde y que además no conoce.

El resultado sería un masón fracasado.

Generalmente estas personas duran poco en la Institución, y si permanecieran en ella, serían altamente nocivas para la Fraternidad y para la Sociedad en su conjunto. Son solo piedras brutas brillantes, que nada quitaron de lo grosero que les sobraba, y que seguramente están resentidas con el método masónico ya que no comprendieron nunca su labor y su función, pero su tosquedad ahora es un poco más llamativa y suave.

Siguiendo con el Compañero, el error aquí es doble aunque los perjuicios no llegan a ser tantos.

Un Compañero nunca debería trabajar en forma alguna sobre una piedra bruta. Si lo hace es porque aún sigue siendo un principiante Aprendiz, que todavía tiene que seguir desbastando su piedra antes de empezar el trabajo más fino.

Tenemos aquí el caso de Aprendices que han recibido un aumento de salario antes de tiempo, cuando aún no habían desbastado sus aristas torpes, y su piedra quizá no tiene el formato básico de paralelogramo que se requiere de él.

Estos Compañeros llevan sobre sí el vicio de la soberbia, y será muy difícil que vuelvan a tener una oportunidad de quitarse sus sobrantes más toscos e informes.

Ni que decir tiene el hecho de su trabajo de pulido de la piedra como algo poco útil. El Compañero no debe pulir sino tallar, y así darle forma a su vida y dejarla lista para ser útil al edificio social.

Y se supone que su piedra bruta ya no lo es tanto porque antes la trabajó como Aprendiz, por lo que quizás algo de formato tenga.

Pero pulir una piedra que aún no ha sido tallada representará un prolongado esfuerzo para el Compañero, del que solo obtendrá un producto final mediocre y de baja calidad.

 

 

 

Publicado por:

Diario Masónico

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