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#masonycatólico, Trono & Altar

óscar de alfonso

Oscar o la Regularidad, Sinfonía inacabada de política y religión. (VII): #masonycatolico, Trono & Altar

Por el H. Morayta

En una entrevista al diario La Vanguardia a finales de 2010, el periodista pregunta a Óscar de Alfonso  si nacemos siendo una piedra bruta o es la sociedad quien nos embrutece. El Gran Maestro responde que «No es la sociedad, sino el pecado original». 

Cuando el periodista le pregunta sobre las prohibiciones sobre los temas a tratar en una tenida, Óscar de Alfonso responde que «Política, ideología, religión, ni nada que tenga cierta trascendencia social. Buscamos la armonía de los hermanos dentro de la logia para construir al individuo, por eso sólo hablamos de formación masónica».

Cuando el periodista le solicita un ejemplo, el Gran Maestro responde que se habla de «La tradición iniciática, una forma de espiritualidad milenaria. Consiste en un ritual por el cual el individuo muere como profano y nace como iniciado y que “Por eso se considera que somos una orden iniciática. Se podría comparar con el bautismo: la condición de pecador del niño muere y renace en el mundo cristiano». 

La Gran Logia de España envía  a sus miembros para que estos rellenen de manera voluntaria una serie de cuestionarios sobre sus adscripciones políticas y religiosas.

Dichas encuestas incluyen también preguntas variopintas sobre los hábitos de vida, el ocio o la distribución  de las tareas de hogar.

Los resultados son extrañamente enviados como notas de prensa a la newsletter del Boletín Oficial de la Gran Logia, El Oriente, en busca de notoriedad mediática. Los principales medios generalistas  se hacen eco de dichos resultados.

Según los resultados del Barómetro del 2015, sólo el 14% de los hermanos que cumplimentaron dicha encuestas se autodefine católico. La masonería no es una religión ni un sustituto de la religión. No impone ni recomienda ninguna fe. Así pues, un masón puede profesar la religión que desee sin entrar en contradicción con los principios masónicos. Según el preámbulo de la Constitución de la Gran Logia de España,

«La Francmasonería tiene su fundamento esencial en la fe en un Poder Supremo expresado bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universal».

Dentro del proyecto personalista de Óscar de Alfonso en relación al gobierno de la Gran Logia de España, esta la conclusión del catolicismo y su pertenencia a la masonería. No solo él, también parte de su equipo implicado directamente en el confección de El Oriente, el boletín que se envía con una periodicidad marcial a una lista de correos de mas de 12.000 cuentas que incluyen, organizaciones diversas, asociaciones, partidos políticos, sindicatos y medios de comunicación.

Básicamente, sirve de correo de transmisión entre la voluntad personalista de Óscar de Alfonso y la imagen que este pretende dar a la sociedad de la masonería, siempre movido por el afán de notoriedad y en la búsqueda incesante de influencia social. La conclusión entre vaticanismo y masonería, tiene por objeto el simple alineamiento de dos instituciones diferentes, si no que constituye un complemento que facilitaría  el afán de Óscar de Alfonso de vincular la masonería a la Jefatura del Estado en la figura de su Majestad El rey, Felipe VI.

La masonería, nada tiene que ver con la religión aún cuando Óscar de Alfonso considere en una entrevista al diario  ValenciaPlaza que:

«La masonería es una corriente espiritual del cristianismo» pues «si la construcción de las catedrales no tiene nada que ver con la religión cristiana yo diría aquello de pues que venga Dios y lo vea». De hecho a la pregunta de si un cura podría ser masón, Óscar de Alfonso responde que «Por supuesto. Y uno del Opus, y uno del Yunque».

De hecho, según Óscar de Alfonso en una entrevista antes de la Gran Asamblea de Marzo del 2019, «Hay dos sacerdotes católicos masones, uno en Murcia y otro en Canarias, al que he nombrado gran capellán».

Al margen de la indiscreción que suponen estas declaraciones, Religión y Masonería nada tienen que ver salvo que Óscar de Alfonso declara que se ha reunido con cardenales, con obispos y nadie le ha puesto «un crucifijo en la frente». Según parece, las reuniones se deben a la necesidad de normalizar unas relaciones.  Estos «desencuentros» entre ambas instituciones se deben en el pasado a la «ignorancia», dando  «Ahora, pasos para conocernos. Estamos en ello. El último cardenal con el que me entrevisté, del que no voy a decir el nombre porque fue una entrevista reservada, me dijo que esa era la primera reunión de muchas. No hicimos un curso de Teología, pero hablamos, porque la idea era conocernos y ver cómo éramos cada uno. Y nos volveremos a ver».

El asunto es aún peor cuando Óscar de Alfonso declara que: «Le regalé un ritual masónico de iniciación para que vea que no hay nada en contra de la Iglesia, ni la mencionamos siquiera». Le regaló un ritual. Sobran comentarios.

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